Lula le soltó la mano a Milei: por qué Brasil dejó de representar al país ante Maduro y quién es el nuevo aliado
El mandatario brasileño retiró su apoyo diplomático tras un polémico video compartido por el presidente argentino. Ante el vacío en Caracas, la Casa Rosada debió buscar auxilio urgente en un socio europeo.
La relación bilateral entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva alcanzó su punto más crítico. Tras meses de fricciones dialécticas y gestos cruzados, el Gobierno de Brasil decidió dejar de representar los intereses de Argentina en Venezuela, una función clave que cumplía desde agosto pasado. El detonante definitivo fue un video reposteado por el mandatario argentino que vinculaba directamente a Lula con el régimen de Nicolás Maduro, rompiendo la frágil tregua diplomática que intentaba sostener el Palacio de Itamaraty.
No hay sintonía entre Lula da Silva y Javier Milei.
El video de la discordia y el nuevo rol de Italia
La paciencia de Lula da Silva se agotó ante una edición de video donde se lo mostraba abrazado a Maduro mientras Milei respaldaba abiertamente la presión militar estadounidense. Este montaje visual fue interpretado en Brasilia como una afrenta personal inaceptable. Ante la retirada brasileña, la Cancillería argentina actuó con rapidez para evitar que su sede en Caracas quedara desprotegida y confirmó que Italia asumirá la delegación ante el régimen chavista para garantizar la seguridad de los asilados.
Este movimiento marca un hito en la política exterior de la región. Brasil había asumido la custodia de la sede diplomática argentina el 1° de agosto, luego de que Maduro expulsara a los diplomáticos nacionales. Sin embargo, los constantes ataques de Milei, calificando a su par brasileño de "corrupto" y su estrecha alianza con Donald Trump, terminaron por dinamitar el puente que el PT había intentado construir.
Con el ingreso de Italia al escenario, la Argentina busca un respaldo europeo ante la hostilidad de Caracas. Mientras tanto, el vínculo con Brasil entra en una etapa de máxima frialdad, forzando a otros socios regionales a revaluar su posición ante este quiebre histórico entre las dos potencias del Mercosur.