Aviones de combate furtivos de 5ª generación, de China y Rusia, se apoderaron de los cielos durante el llamado Airshow China, en la localidad de Zhuhai, en la provincia de Guangdong, en el sur del gigante del sudeste asiático.
La XV Exposición Internacional Aeronáutica y Aeroespacial de China, también conocida como Airshow China, comenzó en la antedicha ciudad, este pasado martes. Lo más destacado, a los ojos de los espectadores, fueron los aviones furtivos J-20 y J-35A de China, así como el avión de superioridad aérea ruso Sukhoi Su-57, los cuales realizaron varias exhibiciones de vuelo.
Según los organizadores, es la primera vez que los tres tipos de cazas furtivos se exhiben al mismo tiempo y muestran sus capacidades para rivalizar con los famosos F-22 y F-35 estadounidenses.
La muestra que se desarrolla bienalmente se extenderá hasta el 17 de noviembre y, la participación del avión de combate más moderno y secreto del Kremlin, deja entrever una respuesta de cooperación Beijing - Moscú frente a los esfuerzos occidentales por aislar a la nación rusa, en el marco del conflicto armado que la enfrenta con Ucrania.
Esta perspectiva fue subrayada por Serguéi Shoigú, jefe del consejo de seguridad nacional de Rusia y asesor de máxima confianza del presidente Vladímir Putin, durante su asistencia al gran evento aeronáutico.
En una reunión con el funcionario del Kremlin, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, dijo que "cuantos más desafíos externos enfrentemos, más decididos debemos estar en unirnos para defender nuestros intereses comunes", según una declaración oficial del Gobierno asiático.
Por su parte, Shoigú dijo que el evento aéreo "envió una señal al mundo exterior de que, sin importar cómo cambie la situación internacional, China y Rusia mantendrán un alto nivel de confianza mutua y cooperación militar".

