La catedral de Notre Dame, un emblema arquitectónico de la humanidad y una postal ineludible de la panorámica parisina, reabrirá, este próximo sábado, sus puertas para recibir a representantes, líderes de diferentes latitudes del mundo y la ciudadanía. La cita es en el marco de una ceremonia que estará presidida por el arzobispo de París, Laurent Ulrich, a cinco años de que aconteciera el trágico incendio.
Entre los asistentes estará, como era de esperarse, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien compartirá el primer plano del palco con Donald Trump, mandatario electo de los Estados Unidos, y Jill Biden, la actual primera dama de la Casa Blanca.
Las confirmaciones estiman en alrededor de 100 la cantidad de referentes de todo el mundo que asistirán, considerando embajadores, funcionarios extranjeros y jefes de Gobierno o Estado. No obstante, los fieles se quedarán con el anhelo de la presencia del gran ausente del evento de reapertura: el Pontífice de la Iglesia Católica, Francisco.
Cabe recordar que, en la jornada del 15 de abril de 2019, unas llamas voraces se apoderaron de este magnífico edificio de 800 años, cuya conclusión de su construcción duró más de 200 años.
El arzobispo Ulrich hablará de la resurrección espiritual de la catedral, tras cinco años de permanecer en silencio, y también se escuchará la palabra de Macron, resaltando la recuperación de una de las enseñas nacionales.
En su discurso, Macron se dirigirá a jefes de Estado y de Gobierno, dignatarios, mecenas e invitados del Gobierno y la diócesis, quienes estarán acompañados de delegados de todas las parroquias parisinas, miembros del cabildo catedralicio y el clero de París.
Actualmente, el Gobierno francés está sumido en la incertidumbre política tras el voto de censura al primer ministro Michel Barnier, por lo tanto, se espera un fuerte operativo de seguridad ante posibles manifestaciones en los alrededores de la catedral.
El próximo domingo, 8 de diciembre, se celebrará la primera misa tras la restauración, que tendrá su cénit en la consagración del altar mayor, considerado el punto más sagrado del edificio. Acto seguido, podrán ingresar los fieles en la denominada "octava de reapertura".
Octava de reapertura
Durante el ritual de apertura de las imponentes puertas de acceso principal a la catedral, el arzobispo golpeará con su báculo el portal de Notre Dame de París, que "responderá" cantando (mediante un coro) tres veces el Salmo 121.
Tras un lustro de silencio, la catedral de renombre mundial volverá a resonar con cantos de alabanza y, a la tercera oda, las puertas se abrirán nuevamente a todos los creyentes y enamorados de esta joya arquitectónica.