La guerra arancelaria de Trump pone a la Argentina en alerta
Muchos argentinos observan con atención como la guerra arancelaria armada por Estados Unidos, EE.UU., podría afectar al país. Un especialista analizó los distintos escenarios en El Interactivo de Ciudadano News.
Argentina se mantiene muy atenta ante la guerra arancelaria propuesta por el presidente de Estados Unidos, EE.UU., Donald Trump, quien se mostró muy firme en la idea de eliminar el déficit comercial en el que está sumido el país del norte hace décadas.
Ezequiel Vega, analista en comercio internacional, señaló en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Hablan de guerra comercial, pero me gustaría hablar más de guerra arancelaria. Porque estamos hablando de un impuesto".
"En este caso, EE. UU. va a cobrar un derecho de importación a aquellas empresas del sector privado norteamericano exportadoras que quieran ingresar productos a sus mercados. Es mejor hablar de guerra arancelaria en vez de guerra comercial, porque es un impuesto que pone en este caso EE. UU. a aquellos productos que quieran ingresar al mercado", explicó.
Añadió que, "la consecuencia, como decía, puede ser una merma inflacionaria porque esto va a conllevar una suba del flete internacional. Que según informó el INDEC, ya la unidad medida está en 147 dólares. Es un número muy alto".
"En 2023 había estado en 80 dólares y 147 impacta en los precios de manera directa y sobre todo en Argentina. Porque Argentina es un país que tiene altos aranceles. EE. UU. tiene un promedio de 3 puntos y Argentina tiene un arancel promedio de 10. Es altísimo", indicó.
Milei, pese a su marcada postura de acercamiento a la administración trumpista, no quedó afuera de la onda expansiva de la guerra comercial.
El principal motivo de la guerra arancelaria de Estados Unidos
Analizó que, "lo que busca es disminuir el déficit comercial que tiene EE. UU. Hace más de 30 o 40 años lo tiene porque el dólar es la moneda que se utiliza para el intercambio comercial a nivel mundial. Representa más del 80%. Es decir, hace 30 años rondaba el 100. Hoy ganaron protagonismo otras monedas como el swap. Pero el dólar sigue siendo la moneda de uso de transacción en el comercio global".
Y agregó: "Entonces EE. UU. busca disminuir el déficit comercial y al mismo tiempo impone condiciones. Te muestra que tiene el poder para imponer las condiciones en el escenario estratégico internacional. Que hoy por hoy el cliente, el pulmón comercial del mundo, si uno ve el mapa de quienes son los principales proveedores: América Latina, África y en Asia, es China".
"China ganó un protagonismo enorme en el comercio global en 20 años, entonces EE. UU. busca ganar posicionamiento en esta puja por la hegemonía global", destacó.
Indicó que, "el encarecimiento de los bienes en el mercado norteamericano llevaría a mayor inflación. Y al haber mayor inflación, significa que el dólar va a perder valor. Sin embargo, en enero hubo cierta apreciación del dólar a nivel global y eso lleva a la Argentina a dos problemas".
"Uno es que haya inflación en dólares. O sea estamos en un esquema no de convertibilidad. Pero muy similar al esquema de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz. O los ´90 de Cavallo. Entonces eso lleva directamente a que las exportaciones argentinas pierdan competitividad y justamente Argentina está integrada al Mercosur", manifestó.
Y alertó que, "depende mucho de qué pase en Brasil, si Brasil sigue devaluando el Real, Argentina pone en jaque el modelo económico de convertibilidad de pacto".
Donald Trump no solamente apuntó recientemente contra México y Colombia sino también contra el gobierno sudafricano.
Un mentado tratado de libre comercio
"La probabilidad, no viene tanto por EE. UU., sino porque hay una falta de comprensión del derecho penal público. Particularmente que para aprobarse un tratado de libre comercio no depende solo de la Argentina, depende del Mercosur. Depende de los parlamentos de cada uno de los países que pierda el Mercosur", reflexionó.
Propuso que, "entonces, imaginemos lo siguiente. Nos llevó 3 décadas para firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europa. Imaginemos con EE. UU. que no somos países muy complementarios. Porque un acuerdo de libre comercio con EE. UU. hay que ver después el detalle de negociaciones".
"Pero por ejemplo, Argentina tiene una industria de fabricación de aluminio, una industria automotriz, textil con altos aranceles para promover el desarrollo de estas industria a nivel local. Un acuerdo de libre comercio con EE. UU. va a ser imposible competir para Argentina", consideró.
Aclaró: "Entonces se pone en riesgo toda la industria, capital privado, empleo, es una discusión que me parece que el gobierno la da de una manera muy precoz y con poco diálogo con todo el sector privado. Capaz lo habla con dos sectores, el petrolero y el minero. Pero los demás quedan afuera. Es decir, 50 millones de argentinos no viven solo del petróleo y la minería".
"Creo que será muy difícil salir del Mercosur, principalmente por Brasil, que es el principal socio comercial de Argentina, en materia de importaciones y exportaciones. No lo veo viable. Sería romper toda una cadena de trabajo, de 33 años que se firmó el tratado, me parece que no lo veo viable esa salida", lanzó.
Y completó: "Sí veo viable, por ejemplo, algo que me parece más prudente, que debería alcanzar el gobierno, sería un acuerdo, por ejemplo, de asociación estratégica integral con EE. UU. O la firma para que concreten un tratado bilateral de inversión. Es lo que veo más viable".
Consejos en medio de la guerra arancelaria de Estados Unidos
En tanto, aconsejó a las empresas: "Diversificar los mercados, abrirse a nuevos mercados. Hoy por hoy hay un crecimiento de una clase media incipiente, por ejemplo, en el continente africano. Podemos nombrar dos países que también eran emergentes hace 20 años y hoy por hoy tienen consolidado un mercado interno muy fuerte, como Turquía y la India".
"La India es el mercado más impotente a nivel global, son más de mil millones de personas, la superó en población a China. Turquía sigue siendo un país con el cual podemos llegar a ser complementarios en muchas industrias", aseguró.
"Hay algo importante para resaltar, si uno analiza la historia de la política arancelaria norteamericana, desde su independencia hasta la actualidad, EE.UU. desde 1766 hasta la creación del GAP en 1947, mantuvo una política arancelaria. Dijimos que Argentina tiene un 10% hoy, EE.UU. mantuvo política arancelaria por arriba del 15 o 20%", repasó.
Brindó como ejemplo, "un antecedente de hace 10 años cuando el presidente conservador Warren había tomado la decisión de promulgar una ley que subía los aranceles para los productos agrícolas y de la industria al 40%, altísima. Eso llevó como respuesta a que Francia le ponga aranceles a los automóviles norteamericanos del 40".
"Pero hoy por hoy la globalización le permitió a EE.UU. aumentar lo que sería su presencia en economías emergentes a través de la inversión extranjera directa. Por ejemplo, en Argentina el stock de inversiones norteamericanas alcanza los 30 mil millones de dólares, es un porcentaje muy alto. Es el principal inversor del país", valoró.
Y aclaró que, "en lo que respecta a intercambio de bienes y servicios, EE.UU. perdió cierto control, sobre todo en su mercado, con la alta competitividad de la mano de obra y los costos y los países asiáticos como China, Tailandia, Indonesia, Singapur".
"Creo que Trump tiene una estrategia de negociación. Con Colombia había pasado algo similar, con la limitación ilegal. Petro había tomado la decisión de imponer aranceles, Trump también y después aflojó la situación. Lo mismo pasó con México. Veo que con Canadá y México, me parece que impone una medida coercitiva, yo te impongo esto y no busco otro tipo de consenso", amplió.
Y concluyó: "Entonces no estás en la negociación. EE.UU. te impone, estas son las reglas de juego, si no cedés a lo que pido estas son las condiciones. Me parece una manera muy agresiva. Hay que ver las consecuencias. Hay analistas que dicen que esto puede conllevar el aumento de la inversión y el empleo en EE.UU.".