Las autoridades del endeble Gobierno de Haití reconocieron, este martes, el riesgo que implica al proyecto de estabilización, en materia de seguridad, la posibilidad de perder el control de una pequeña ciudad al noreste de la capital del país, luego de que pandillas criminales liberaran a más de 500 presos en un ataque al presidio local, acontecido hace no más de 36 horas.
El asalto a la estación de policía y a la prisión de la localidad de Mirebalais conllevó la fuga de 529 reclusos, según informó el representante del gobierno en esa región, Frederique Occean.
"La policía escasa de efectivos huyó de la estación. Los asaltantes pudieron liberar a los prisioneros y causar daños en la ciudad antes de que llegaran refuerzos", dijo el funcionario. En estos ataques se registraron "muertos y heridos" entre los residentes, añadió.
Nuevo pico de violencia
Miles de personas de la ciudad de Mirebalais, de casi 100.000 residentes, se refugiaron en áreas aledañas. En la localidad, hasta este momento, se registran enfrentamientos entre las pandillas y la policía, agregó Occean.
"La situación es muy complicada. Estamos en peligro de perder el control", dijo.
Haití padece un preocupante repunte de la violencia desde mediados de febrero, pese al despliegue de fuerzas multinacionales de paz apoyadas por la ONU y conducidas por Kenia.
El secretario general de la ONU condenó, este martes, el ataque y pidió mayores recursos en la lucha contra las bandas criminales fuertemente armadas.
"Esto incluye asegurar que la misión multinacional de apoyo a la seguridad (MSS) y la policía nacional de Haití sean equipados con los recursos y la logística necesarios", dijo el vocero del secretario general, Stéphane Dujarric, en un comunicado.