Un ataque ruso dirigido a la ciudad de Kiev (Ucrania) en la madrugada de este viernes, causó daños materiales en las embajadas de varios países, entre ellos Argentina, Portugal, Albania y Montenegro, según informó el ministro de Exteriores de Portugal, Paulo Rangel, en consonancia con las recientes declaraciones de repudio del canciller Gerardo Werthein. Aunque no se registraron heridos, el daño en las instalaciones diplomáticas fue calificado como "relativamente leve". Rangel anunció la presentación de una protesta formal ante Rusia.
En declaraciones desde Cascais, Portugal, Rangel explicó que las embajadas afectadas comparten un edificio en Kiev, que fue alcanzado por la onda expansiva de un misil. "Condenamos enérgicamente este ataque. Es inaceptable que acciones militares impacten instalaciones diplomáticas, que deben estar protegidas bajo el derecho internacional", sostuvo el ministro portugués, quien también confirmó la convocatoria del encargado de negocios ruso en Lisboa para expresar esta queja formal.
Entre las representaciones diplomáticas afectadas también se encuentran las de Macedonia del Norte y Palestina, además de las mencionadas previamente. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el ataque como "odioso" y destacó el riesgo que representa para la comunidad internacional. "Es un acto atroz contra Kiev que también pone en peligro la integridad de las embajadas de nuestros aliados", expresó en la red social X.
Por otro lado, los ataques rusos con misiles balísticos durante la madrugada también dejaron un saldo de al menos un muerto y 12 heridos, según las autoridades locales. La fuerza aérea ucraniana informó que logró interceptar cinco misiles Iskander lanzados contra la ciudad, cuyos restos provocaron incendios y daños en tres distritos de Kiev. Como resultado, aproximadamente 630 edificios residenciales, 16 centros médicos y 30 instituciones educativas quedaron temporalmente sin calefacción.
"Instamos a los ciudadanos a buscar refugio inmediatamente ante las alertas de ataques balísticos. El tiempo de reacción es crítico", advirtió la fuerza aérea ucraniana en un comunicado.
Los bombardeos también afectaron varios puntos icónicos de la ciudad, como la iglesia católica de San Nicolás y la Universidad Nacional Lingüística de Kiev. Las ventanas de seis embajadas, incluido el edificio diplomático compartido, resultaron dañadas, según informó el Ministerio de Exteriores ucraniano.
En respuesta, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que los ataques en Kiev fueron una represalia por un operativo ucraniano llevado a cabo días antes en Rostov, donde se emplearon misiles suministrados por Estados Unidos y el Reino Unido para atacar infraestructura rusa clave. El Kremlin acusó a Ucrania de utilizar armamento occidental para golpear objetivos en suelo ruso, lo que ha intensificado las tensiones.
En una escalada reciente, Rusia también utilizó por primera vez un nuevo misil hipersónico denominado Oreshnik, según declaró el presidente Vladimir Putin. Aunque se especuló sobre su posible uso contra edificios gubernamentales en Kiev, hasta el momento no hay confirmación de que este armamento haya sido desplegado nuevamente.
Mientras tanto, la guerra en Ucrania entra en su tercer año con ataques regulares a áreas civiles y críticas, mientras ambas partes continúan intensificando sus operaciones para debilitar la capacidad del enemigo. En este contexto, las representaciones diplomáticas en Kiev se enfrentan a un riesgo creciente, evidenciando cómo el conflicto impacta a nivel global.
Con información de AFP y AP

