El mandatario demócrata, Joe Biden, retiró, este martes, a Cuba de la lista de Estados que promueven el terrorismo. El presidente saliente tomó esta decisión para destrabar la liberación de varios presos políticos cubanos, como parte de un proceso que cuenta con la mediación de la Santa Sede.
Es "un gesto de buena voluntad con el fin de facilitar la liberación de las personas injustamente detenidas" en Cuba, dijeron desde organizaciones de Derechos humanos anticastristas.
Biden, así también, suspenderá la capacidad de ciudadanos estadounidenses "para presentar reclamaciones en los tribunales de su país con respecto a propiedades cubanas potencialmente expropiadas".
Cabe recordar que, durante su primer mandato, el republicano, Donald Trump, quien asumirá su segunda administración el próximo lunes, activó el titulo 3 de la ley Helms-Burton, la cual habilita a estadounidenses a presentar querellas ante los tribunales por propiedades expropiadas, tras el triunfo de la revolución cubana, el 1 de enero de 1959.
La inclusión de Cuba en el listado de naciones afines al terrorismo, en enero de 2021, fue una de las últimas decisiones ejecutivas que tomó Donald Trump al finalizar su primer mandato.
Ante la iniciativa, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel comunicó que liberará a 553 presos "por delitos diversos", justo después de que la administración Biden diera a conocer la salida de La Habana de su lista negra de países patrocinadores del terrorismo.
"En los primeros días de enero, el Presidente Díaz-Canel dirigió una carta al Sumo Pontífice en la que comunicó la decisión de beneficiar con el otorgamiento de libertad a 553 personas sancionadas en debido proceso por delitos diversos", señaló un comunicado divulgado por el ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.
El Gobierno castrista calificó también de "decisión en la dirección correcta", aunque "muy limitado" se aclaró, respecto al anuncio de Washington de sacar a la isla de la lista asociada al terrorismo.
"La guerra económica permanece", en clara alusión al bloqueo económico que sufre la isla caribeña desde hace décadas.