El expresidente brasileño Jair Bolsonaro recibió el alta médica este domingo, tras permanecer internado durante tres semanas en el Hospital DF Star de Brasilia. A sus 70 años, el exmandatario fue sometido a una cirugía para tratar una grave obstrucción intestinal, una secuela del atentado con arma blanca que sufrió en 2018 durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia.
Bolsonaro abandonó el centro médico caminando por sus propios medios y saludó brevemente a un grupo de seguidores que lo esperaban con pancartas y cánticos de "¡mito!". En un mensaje publicado en la red social X (antes Twitter), el líder de la derecha brasileña agradeció al personal de salud y atribuyó su recuperación a un "milagro".
El exjefe de Estado había ingresado al hospital el pasado 11 de abril con fuertes dolores abdominales. La intervención quirúrgica lo mantuvo 17 días en la unidad de cuidados intensivos, hasta que fue trasladado a una sala común para completar su recuperación.
La salida de Bolsonaro del hospital se produce en un momento clave en su situación judicial, ya que está cada vez más cerca el inicio del juicio en su contra por su presunta implicación en un intento de golpe de Estado al final de su mandato (2019-2022). El Supremo Tribunal Federal resolvió a fines de marzo avanzar con el proceso judicial, y la Fiscalía lo acusa de liderar un complot destinado a impedir la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva, quien lo venció en las elecciones de 2022.
Se trata de un hecho histórico en Brasil, ya que sería el primer juicio contra un expresidente por intento de golpe de Estado desde el retorno de la democracia en 1985, tras la dictadura militar.
En su publicación dominical, Bolsonaro también anticipó que su "próximo desafío" será participar este miércoles en una manifestación política en Brasilia. El acto tiene como objetivo principal impulsar un proyecto de ley de amnistía para los condenados por el asalto a las sedes de los tres poderes del Estado, ocurrido en enero de 2023, en el que miles de sus simpatizantes protagonizaron uno de los episodios más graves de la historia democrática reciente del país.
Desde el atentado con cuchillo en 2018, Bolsonaro ha sido sometido a varias intervenciones quirúrgicas relacionadas con las lesiones sufridas entonces. Pese a su frágil estado de salud, se mantiene activo en el escenario político brasileño, en un intento por fortalecer su base de apoyo mientras enfrenta causas judiciales que podrían determinar su futuro político.

