El Estado de Israel dio luz verde, este lunes, a un plan que contempla implementar una nueva campaña militar para "ocupar y retener los territorios", indefinidamente, de la Franja de Gaza. El enclave está asolado por la ofensiva israelí desde hace más de 18 meses, y, frente a los reclamos internacionales, se decidió reanudar la entrada de ayuda humanitaria a través de empresas norteamericanas, con el fin de no permitir que Hamás se apodere de los insumos y alimentos.
"El plan incluirá, entre otras cosas, la ocupación de la Franja, la retención de los territorios y el movimiento de la población de Gaza hacia el sur", dijo una fuente oficial israelí, más allá de que el Ejército ya ocupa actualmente parte del sur del enclave con la reciente apropiación de la ciudad de Rafah, fronteriza con Egipto.
La nueva agenda de guerra, aprobada de forma unánime por el gabinete de seguridad encabezado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, deja atrás "el método de incursiones" y repliegue que las tropas aplicaban antes del último alto el fuego para dar paso "a la ocupación y permanencia" en los territorios del enclave. Además, la estrategia incluye "ataques poderosos contra Hamás, acciones que ayudarán a lograr una victoria decisiva", se sostuvo.
Ocupación a largo plazo
Algunos de los ministros considerados de ultraderecha, dentro del Ejecutivo israelí, se mostraron exultantes con el plan en cuestión. El ministro de Finanzas, el ultraconservador y colono Bezalel Smotrich, señaló que las tropas israelíes permanecerán apostadas en la Franja con independencia de que se firme un nuevo acuerdo de alto el fuego con Hamás.
En este contexto, se fragmenta la posibilidad de que pueda llegar, a corto plazo, un nuevo acuerdo de tregua, ya que la principal exigencia de las milicias palestinas es la retirada total de las tropas judías del enclave palestino.