La represión en Irán alcanzó un punto de no retorno. Con un saldo escalofriante de 500 muertos y más de 10.000 detenidos, el régimen islámico enfrenta su mayor desafío interno desde 1979. Pero el conflicto ya trascendió las fronteras: Donald Trump advirtió que evalúa "opciones muy contundentes" ante la brutalidad estatal.
Según explica el analista internacional Mauro Enbe, aunque Washington no buscaría una invasión terrestre, sí están sobre la mesa ataques cibernéticos o bombardeos tácticos a instalaciones nucleares, similares a operaciones previas de Israel. "Irán no es Venezuela; su capacidad de daño y alianzas con Rusia y China plantean un escenario de guerra mucho más complejo", advierte Enbe. Mientras la calle hierve, la Casa Blanca podría usar la inestabilidad para golpear puntos estratégicos de Teherán.