Irán califica como un "buen comienzo" las conversaciones nucleares con Estados Unidos
El canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, destacó el clima positivo del encuentro en Mascate, aunque advirtió que el cese de las amenazas es un requisito indispensable para continuar el diálogo.
Las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, desarrolladas en Mascate, capital de Omán, han sido valoradas positivamente por el gobierno de Teherán. El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, calificó este acercamiento como un "buen comienzo" y confirmó que ambas naciones acordaron mantener el proceso de negociación en el futuro.
Tras finalizar los encuentros en una "atmósfera positiva", Araghchi, quien lideró la delegación de su país, explicó que el siguiente paso consiste en realizar consultas en sus respectivas capitales para definir la fecha y modalidad de la próxima ronda de conversaciones.
Presidente iraní, Masud Pezeshkian, se manifestó en X.
Foco exclusivo en la cuestión nuclear
De acuerdo con los reportes oficiales, la agenda de estas reuniones fue estrictamente limitada. Araghchi enfatizó que las conversaciones se centraron únicamente en cuestiones nucleares, dejando claro que Teherán no discutió ningún otro tema con los representantes de Washington.
Durante el proceso, Irán mantuvo una postura firme respecto a sus condiciones de diálogo. La delegación iraní manifestó que abstenerse de amenazas y presiones es el requisito previo necesario para garantizar la continuidad de cualquier mesa de negociación. En este sentido, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, jugó un rol clave como facilitador para el intercambio de puntos de vista entre ambas partes.
A pesar del optimismo inicial, el camino hacia un acuerdo definitivo enfrenta obstáculos significativos. Araghchi reconoció que existe una "tan profunda desconfianza" forjada en el pasado entre Washington y Teherán, lo que representa un gran reto para diseñar un nuevo marco de diálogo.
Uno de los puntos de mayor fricción fue la demanda de "cero enriquecimiento" de uranio solicitada por Estados Unidos, la cual fue rechazada por Irán. No obstante, las partes lograron centrar la discusión en la reducción de las reservas de uranio ya existentes en territorio iraní. Estas negociaciones ocurren en un contexto de alta tensión regional, marcado por el incremento de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente y la intensificación de preparativos por parte de Irán.