El príncipe Andrés de York, tercer hijo de la fallecida reina Isabel II, puso fin a años de controversia al anunciar este viernes su renuncia definitiva a todos sus títulos y distinciones reales.
La decisión, que fue consensuada con el rey Carlos III, llega como un intento de proteger la imagen de la monarquía británica, sacudida desde 2019 por las acusaciones de agresión sexual y los presuntos vínculos del duque con el difunto traficante sexual Jeffrey Epstein.
A pesar del paso al costado, el príncipe de 65 años volvió a insistir en su inocencia, negando rotundamente todas las acusaciones en el comunicado. La renuncia, que incluye títulos como el de duque de York y caballero de la Orden de la Jarretera, simboliza su desvinculación total de la vida institucional de la corona.