Hong Kong bajo fuego: el bambú causó un siniestro que arrasó siete edificios y mató a 36 personas
Las autoridades consideran que surgirán restos de más víctimas fatales, poniendo en discusión técnicas baratas de construcción, pero inseguras e inflamables en un periodo de alerta roja climática por sequía y vientos intensos.
Hasta el momento, se registraron 36 muertes y otras 279 personas fueron reportadas como desaparecidas, tras un devastadorincendio en Hong Kong, arrasando parte de una urbanización en Tai Po. El fuego se propagó con una velocidad inusual a través del andamiaje de bambú que rodeaba uno de los bloques en obra, un material que, aunque habitual en la ciudad, vuelve especialmente vulnerables este tipo de estructuras. Según los últimos partes, al menos 29 heridos permanecían hospitalizados.
El siniestro ocurrió en un contexto particularmente delicado, ya que desde el lunes rige en la isla una alerta roja por riesgo extremo de incendios, apoyada en factores como la baja humedad, los vientos intensos y la sequedad general de la vegetación. Las autoridades calificaron la magnitud de las llamas en el nivel 4, en una escala de 1 a 5, por la rápida evolución del siniestro.
Siete edificios devastados.
De los edificios afectados, siete resultaron parcialmente devastados, obligando a evacuar a cientos de residentes. Entre las víctimas se encontraba un bombero que fue trasladado al Hospital Príncipe de Gales, el cual, después, lamentablemente falleció.
Este nuevo episodio vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad de los andamios de bambú, una técnica tradicional de construcción en Hong Kong por su bajo costo y flexibilidad, pero que ya estuvo en el centro de otros incendios recientes. El complejo afectado, Wang Fuk Court, está habitado por 4.000 personas distribuidas en 1.984 unidades.
La populosa ciudad vive jornadas de alertas por sequía y fuertes vientos.
Los expertos consultados apuntaron como causa de la tragedia actual a chispas de soldadura o colillas de cigarrillos como posibles focos de ignición. La combinación de renovaciones, materiales inflamables y alta densidad urbana en condiciones de sequía, vuelve a poner en foco el peligro de estas estructuras de bambú, cada vez más cuestionadas en la populosa ciudad.