La guerra está experimentando su transformación más radical desde la invención de la pólvora. Según el especialista en ciberseguridad Julio López, hemos pasado de fabricar la bomba más grande a desarrollar la más inteligente. El próximo paso son los equipamientos autónomos: dispositivos que, una vez desplegados en territorio hostil, ejecutan estrategias de daño sin intervención humana.
Este escenario, que recuerda a la distopía de Terminator, ya es visible en el uso de drones capaces de perseguir objetivos mediante reconocimiento facial. Lo que antes era ciencia ficción hoy es una industria de miles de millones de dólares que redefine los conflictos híbridos modernos.