La tensión entre Pakistán y Afganistán alcanzó un punto de no retorno. El gobierno pakistaní declaró formalmente un estado de "guerra abierta", explicó Ulises Addamo, analista internacional. La declaración se dio tras recibir fuego de artillería y ataques con lanzacohetes por parte de los talibanes afganos. En respuesta, las fuerzas armadas de Islamabad lanzaron bombardeos aéreos estratégicos sobre las ciudades de Kabul, Kandahar y la provincia de Paktia.
El conflicto, que hunde sus raíces en disputas territoriales históricas y la expulsión masiva de ciudadanos afganos, amenaza con desestabilizar toda la región de Asia Central. Actualmente, Pakistán continúa posicionando tropas de élite en la frontera ante la posibilidad de una operación militar a gran escala.