Alberto Ruskolekier, analista internacional, en diálogo con el programa Sin Verso (lunes a viernes de 9 a 12 por FM 91.7 Ciudadano_News en Twitch), explicó que el conflicto en la Franja de Gaza y, por extensión en Medio Oriente, es uno de los más problemáticos de solucionar, siendo, a su vez, difícil de entender por el común de la gente; atribuyéndosele una larguísima data desde lo histórico, una conflictividad arraigada en los postulados ideológicos y un semblante de "una apetencia religiosa" profunda.
-La historia del conflicto regional como preámbulo de los acontecimientos de hoy
"Históricamente, el territorio de Israel era la provincia de Judea, origen del término judío. Incluso, los romanos cambiaron el nombre de Jerusalén por Filistea, un término que hacía referencia a los Filisteos, el antiguo enemigo del pueblo de Israel".
"La configuración moderna de los territorios se estableció tras los Acuerdos de Oslo (1990-1993). Estos acuerdos, firmados entre Israel y la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), liderada, en ese entonces, por Yasser Arafat, definieron que los palestinos, descritos no como una etnia, sino como árabes que vivían en esos territorios, se asentarían en la Franja de Gaza (unos 360 kilómetros cuadrados) y Cisjordania".
"Un aspecto crucial de la Franja de Gaza es que históricamente perteneció a Egipto, país que la perdió en la guerra de los Seis Días, en 1967. Cuando Egipto firmó la paz con Israel en 1979, bajo la presidencia de Anwar el-Sadat, Israel ofreció devolver la Franja de Gaza. Sin embargo, Egipto no quiso aceptarla y ni siquiera, al día de hoy, deja entrar a los palestinos, porque los considera que son problemáticos. Una situación similar ocurrió con Cisjordania, hoy, también, denominada Judea-Samaria, que pertenecía a Jordania. Sin embargo, Jordania también rechazó quedarse con el territorio y a los palestinos", explicó el entrevistado.
"De hecho, un intento de asesinato al rey de Jordania por parte de palestinos, en aquel momento, provocó una respuesta militar en 1970, donde murieron más de 20 mil palestinos, forzando la huida de muchos, incluyendo a Yasser Arafat".
"Cisjordania quedó dividida en tres zonas: la Zona A (plena autoridad palestina), la Zona C (plena autoridad israelí), y la Zona B (un híbrido manejado por la autoridad palestina, pero con seguridad militar controlada por Israel). La Zona C se considera actualmente un territorio en disputa, porque, aunque los Acuerdos de Oslo planeaban que fuera negociado oportunamente, el extremismo islámico impidió la firma final de los acuerdos, dejándolos en un deseo".
-El plan de Trump y las negociaciones posteriores al ataque del 7 de octubre
"El conflicto se intensificó tras los eventos del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás asesinó a 1.200 personas en Israel y secuestró a 250, de las cuales 48 todavía siguen en poder de Hamás y, se presume, que 20 estarían vivos, el resto habrían fallecido".
"El plan de paz propuesto por Trump, inicialmente de 21 puntos y reducido a 20, buscaba terminar la guerra 'sí o sí'. Este plan le ofreció a Hamás una opción de "agárralo o déjalo" con condiciones estrictas:
1. Devolver a todos los secuestrados: "vivos o muertos, en un plazo máximo de 72 horas".
2. Hamás debe retirarse totalmente del territorio.
3. Los extremistas que deseen irse recibirían un salvoconducto.
4. Hamás y ningún otro movimiento terrorista tendría injerencia en la futura gobernanza de Gaza.
"Se mencionó la posibilidad de que Tony Blair liderara un gobierno por cinco años, acompañado por tecnócratas palestinos y con la participación de países árabes islámicos. Estos países, como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, y Qatar, se harían cargo de una gobernanza sin que la Franja de Gaza, el día de mañana, tenga ninguna presencia de armamento".
En este contexto, el analista explicó: "Estados Unidos se opone a que Mahmud Abás, el actual gobernador de Cisjordania, asuma el control de Gaza, no solo porque es un hombre corrupto, mega millonario y de casi 90 años, sino porque si llamara a elecciones, "podría ganar Hamás en Cisjordania".
-El rechazo de Hamás a las condiciones israelíes
"Hamás ha manifestado su disposición a negociar el plan de Trump, pero ha puesto condiciones inaceptables para Israel. La principal objeción es que no quieren deponer sus armas. Se argumenta que solo depondrían misiles, pero desean quedarse con armas defensivas, rifles, por ejemplo. Además, la organización terrorista no quiere dejar de tener presencia política en la Franja de Gaza".
"Hamás, que es el 'hijo putativo de la hermandad musulmana' (movimiento que asesinó al presidente de Egipto Anwar el-Sadat en 1982), tiene una meta mucho más amplia que solo un estado palestino. Su objetivo es establecer una gobernanza de un califato islámico en toda la zona, regido por la ley religiosa denominada Sharia. La carta fundacional de Hamás, de agosto de 1988, es clara: 'hay que destruir al estado de Israel, como hemos hecho con otros pueblos en la antigüedad'".
En consecuencia, Ruskolekier explicó: "Con Hamás no hay negociación posible. Sin embargo, actualmente, se lleva a cabo una reunión en Egipto con representantes de Qatar, Egipto, Estados Unidos e Israel para discutir los detalles técnicos y el plazo de devolución de los rehenes".
-Riesgos del proceso de paz y la mentalidad del terrorismo islámico
"Existe una fuerte tensión interna dentro del propio Hamás. La facción política, que reside en Qatar y Turquía, se enfrenta al ala militar en la Franja de Gaza, temiendo, esta última, que si entregan las armas desaparezcan de la Franja de Gaza".
"Los riesgos de la negociación son altos, especialmente en los pequeños detalles. Israel se retiró parcialmente de ciudad de Gaza, para realizar acciones solamente defensivas, esperando que comience la devolución de secuestrados. Sin embargo, la entrega de los rehenes (vivos o muertos) no garantiza la entrega de las armas. Un riesgo es la `libanización` del problema si nuevos terroristas jóvenes, reclutados por Hamás, no entregan las armas y comienzan ataques", advirtió el analista internacional.
El analista internacional concluye que, si bien, es "urgente empezar a caminar con un plan de paz, no se logrará, sin un alto el fuego o una detención de la guerra. La razón es que la paz se debe hacer con un enemigo que quiere dejar de ser enemigo, lo cual no parece ser el caso".
Respecto a la mentalidad del terrorismo islámico, Ruskolekier advirtió. "Occidente nunca entiende la mentalidad de Oriente. El terrorismo sigue adelante y sus líderes te van a decir cualquier mentira, porque, en definitiva, ellos siguen con sus objetivos, independientemente, de lo que puedan firmar o decir, porque lo que no es negociable es el objetivo final".
"El terrorismo, alimentado por Irán, aunque Hamás es sunita e Irán es chiita, tiene una agenda global y puede acontecer en cualquier lugar. Hay que recordar los atentados en Argentina y la aspiración del Islam de retomar el Al-Ándalus (toda la península ibérica). La única solución viable es que el terrorismo tiene que estar afuera de la Franja de Gaza y que los países islámicos tienen que hacerse cargo del problema, involucrándose en el destino de los que viven allí", concluyó Alberto Ruskolekier.
