En un acto del Comité Nacional Republicano del Congreso, realizado en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió otra vez su agresiva política arancelaria.
Fiel a su estilo confrontativo, el mandatario republicano minimizó las críticas que recibe de muchos sectores, incluso dentro de su mismo partido, y reafirmó su convicción sobre los beneficios de la estrategia comercial que comenzó a aplicar a partir de una nueva política arancelaria, que ya a comenzar a ocasionar inconvenientes de diferente índole.
"Me besan el culo"
Desde su regreso a la Casa Blanca, el presidente aplicó medidas progresivas, comenzando con un 34% adicional, al que sumó otro 50% esta semana.
En ese sentido, Trump defendió su estrategia al asegurar que el país está recaudando "casi 2.000 millones de dólares al día" en ingresos por aranceles. El mandatario sostiene que esta política permitirá reactivar la industria manufacturera estadounidense, obligando a las empresas a reubicarse dentro del país.
En su intervención en el acto mencionado, Trump recurrió a su estilo provocativo habitual y aseguró que "esos países" a los que les impuso aranceles, y que están tratando de responder de manera acorde, en realidad lo están "llamando" desesperado y le están "besando el culo" con tal de lograr un acuerdo.
"Se mueren por tener un acuerdo. 'Por favor, por favor, haré lo que sea, señor, haré lo que sea'", afirmó el mandatario de los Estados Unidos imitando voces.
Críticas desde adentro
Lejos de moderar su tono, Trump también arremetió contra legisladores republicanos que cuestionan su forma de encarar la política comercial y que proponen que el Congreso asuma un rol más activo en las negociaciones.
"Y luego veo a algunos republicanos rebeldes decir que el Congreso debería encargarse de las negociaciones. Miren, les digo una cosa: ustedes no negocian como yo negocio", afirmó.
Redactada con información de iProfesional

