El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, fue derrocado, este martes, en un golpe militar que culminó semanas de protestas juveniles contra la pobreza, los cortes de energía y la falta de oportunidades laborales y de crecimiento económico en este país insular del océano Índico. A su vez, se dejaron sin efecto las garantías de protección constitucional para la ciudadanía.
La alzada castrense se produjo después de que el Parlamento votara a favor de destituir al mandatario de 51 años. Rajoelina huyó del país "temiendo por su seguridad". Justo después de la votación, el líder de la unidad militar de élite Capsat anunció que las fuerzas armadas formarían un consejo compuesto por oficiales del ejército y la policía. Este nuevo gobierno de Madagascar suspendió la constitución y anunció la formación de un Consejo Militar.
Suspensión de garantías constitucionales y reacción de un presidente en fuga
El coronel Michael Randrianirina, líder de la unidad militar, declaró la formación de un Gobierno provisional frente al palacio presidencial en la capital, Antananarivo, mientras los manifestantes celebraban la noticia junto a soldados:
"Estamos tomando el poder", indicó el coronel, aclarando que el Consejo Militar nombraría a un primer ministro para formar "rápidamente" un gobierno civil. El jefe militar señaló, a su vez, que la Constitución y los poderes del Alto Tribunal Constitucional habían sido suspendidos, agregando que se celebraría un referéndum en dos años.
Mientras tanto, desde un lugar no revelado tras huir, Rajoelina emitió un decreto en un intento aparente de disolver la Cámara Baja del Parlamento para evitar su destitución. Sin embargo, los legisladores ignoraron el decreto y votaron abrumadoramente para poner fin al mandato del exmandatario que llegó al poder en un golpe militar respaldado por el ejército en 2009.
La oficina de Rajoelina publicó un comunicado condenando el anuncio de Randrianirina como una "declaración ilegal" y "una grave violación del estado de derecho". La misiva también afirmó que "el Estado sigue en pie".
Madagascar, un extenso país insular que alberga a unos 30 millones de habitantes, ha luchado por superar la pobreza y la inestabilidad política desde su independencia del dominio colonial francés en 1960, lo que incluye una serie de golpes de Estado. La isla es, también, el mayor productor mundial de vainilla.
La caída de Rajoelina fue el punto de inflexión de semanas de protestas lideradas por la llamada generación Z. Estas manifestaciones habían comenzado debido a los persistentes cortes de electricidad y agua, pero se transformaron en expresiones de frustración generalizada con el gobierno.
Los manifestantes plantearon una variedad de temas, entre ellos, la corrupción gubernamental, el acceso a la educación superior, el costo de vida y la pobreza, la cual, afecta a aproximadamente el 75% de la población de Madagascar, según el Banco Mundial.