Lo que parecía imposible hace solo unas semanas, hoy es una realidad. Tras tres días de negociaciones a puerta cerrada en Egipto, Israel y Hamás finalmente sellaron un acuerdo de paz para la Franja de Gaza. El pacto, impulsado activamente por el presidente estadounidense Donald Trump, marca un antes y un después en la región y, como parte de sus primeros gestos, ya permitió la liberación de rehenes israelíes y argentinos. Pero, ¿cuáles son los detalles que no se conocían y qué se tuvo que ceder para alcanzar la paz?
2.000 prisioneros por los rehenes: el corazón del acuerdo
El punto más sensible y humano del pacto es, sin duda, el intercambio de vidas. Israel liberó a 2.000 prisioneros palestinos, una cifra sin precedentes que incluye a 250 personas condenadas a cadena perpetua. A cambio, Hamás debió liberar a todos los rehenes israelíes que aún mantiene con vida.
La primera entrega, concretada el pasado 12 de octubre, incluyó a unas 20 personas, entre las que se encontraban tres ciudadanos argentinos cuyos perfiles se conocieron horas más tarde. Este canje es la base sobre la que se construye el resto del plan de paz.
El rol de Estados Unidos: más que un simple mediador
El acuerdo no habría sido posible sin la presión constante de Estados Unidos. El presidente Trump no solo visitó Israel tras la firma para hablar ante el Parlamento, sino que su administración ha dejado claro el objetivo final: la eliminación total del liderazgo y la estructura militar de Hamás. De hecho, una de las condiciones más firmes del plan es que la futura Franja de Gaza no sea gobernada por la organización. Para garantizar el cumplimiento del alto el fuego permanente, una fuerza internacional, que incluirá tropas estadounidenses, supervisará la zona.
¿Quién gobernará Gaza? La pregunta del millón
Aquí es donde el pacto entra en su fase más compleja. Si bien Hamás aceptó entregar la administración de la Franja a un organismo de tecnócratas palestinos, aún no ha accedido a desarmarse por completo ni a renunciar a su influencia en el territorio. Esto deja una enorme incertidumbre sobre el futuro político de Gaza.
La Autoridad Palestina, por su parte, busca tener un rol protagónico con el respaldo de Egipto, Jordania y Arabia Saudita, pero Estados Unidos exige una "reforma radical" antes de considerarla una opción viable.
Un mundo expectante y las advertencias de los analistas
La comunidad internacional ha reaccionado mayoritariamente con optimismo. Una cumbre en Egipto reunirá a más de veinte países para respaldar el acuerdo, aunque con una ausencia notoria: Irán, que se niega a colaborar.
Sin embargo, no todos son positivos. Varios analistas advierten que, mientras Hamás mantenga su capacidad de influencia y no se resuelva la cuestión de su desmilitarización, el riesgo de que el conflicto se reavive sigue latente. La paz es un hecho, pero su durabilidad aún está por verse.