Mientras continúa con su lenta recuperación de la neumonía bilateral que lo aqueja y tras pasar cinco semanas internado bajo extremos cuidados en el sanatorio Gemelli de Roma; fuentes del Vaticano finalmente confirmaron que el papa Francisco dará la tradicional bendición "urbi et orbi" durante el Domingo de Pascua, el próximo 20 de abril.
En medio de un sinfín de especulaciones y los vacíos doctrinarios, dado que se trata de una celebración que solo la más alta autoridad de la Iglesia Católica puede presidir, se dio la buena nueva, trayendo tranquilidad a todos los fieles y, en particular, a la curia romana.
No obstante, la Santa Sede aclaró que otros compromisos tradicionales de la agenda papal, puntualmente las nutridas actividades de Semana Santa, se evaluarán en función de la evolución médica del pontífice, por lo tanto, aún no se sabe a ciencia cierta en qué otra oportunidad se lo podrá ver en ceremonias multitudinarias.
El plan durante Semana Santa
En este marco, está previsto que misas y ceremonias del Domingo de Ramos, el Vía Crucis en el Coliseo y la canonización del beato italiano Carlo Acutis, establecida para el 27 de abril, se desarrollen de acuerdo al calendario establecido, aunque con la posible ausencia del Papa. En caso de no poder apersonarse, se podría poner en marcha un plan opcional y los eventos podrían ser conducidos por miembros del clero de alta jerarquía, como es el caso de los cardenales, aunque con apariciones puntuales del líder de la Iglesia.
El pasado 23 de marzo, Francisco fue dado de alta tras estar internado desde el 14 de febrero y, actualmente, se encuentra con prescripción de reposo y actividades limitadas en las dependencias de la Casa de Santa Marta.
Este es el último y más complejo episodio de una serie de inconvenientes de salud sufridos por el Santo Padre Sumo en los últimos años, poniendo en estado de ansiedad a los más de 1.400 millones de fieles de todo el mundo, según las cifras del Vaticano.