Con una abrumadora mayoría parlamentaria (337 votos a favor y solo uno en contra), Francia se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una ley específica contra el fast fashion. La iniciativa busca reducir el impacto ambiental del consumo demoda ultra rápida, una industria cuestionada por sus altos niveles de contaminación y sobreproducción.
Francia avanza en regulación ambiental sobre la moda
La nueva ley regula a gigantes de la moda ultra rápida como Shein y Temu, obligándolos a rendir cuentas sobre su impacto ambiental y limitando su presencia en el mercado francés.
La llamada ley "anti-Shein" (por el gigante chino de venta on line) establece un sistema de "eco-puntuación" para medir la huella ambiental de cada prenda: desde emisiones de carbono hasta reciclabilidad y uso de recursos. A partir de 2025, las marcas con peores indicadores deberán pagar un impuesto de hasta cinco euros por artículo, cifra que se duplicará a partir de 2030.
Shein y Temu, en la mira de la nueva legislación francesa que busca frenar la contaminación textil.
La normativa también restringe la publicidad de estas marcas y sanciona a influencers o creadores de contenido que las promuevan en redes sociales. Aunque representa un avance hacia la sostenibilidad, organizaciones ecologistas criticaron que la ley exime a marcas europeas como Zara, H&M y Kiabi, lo que interpretaron como una maniobra proteccionista más que ecológica.
El texto impulsado por la diputada Anne-Cécile Violland, deberá atravesar aún una revisión técnica, pero su aprobación en el Senado ya marca un precedente global en materia de regulación ambiental sobre la moda.
El debate que abre la ley no es solo sobre el modelode negocio de Shein o Temu, sino sobre la necesidad urgente de replantear el sistema de consumo textil en su conjunto.