El monarca Felipe VI ha solicitado en la Nochebuena, de este martes, "serenidad" a los españoles, tanto en el ámbito público como en la vida cotidiana, y convocó a que la discordia no se convierta "en un constante ruido de fondo que impida escuchar el auténtico pulso de la ciudadanía".
El Rey pronunció su alocucióndesde el Salón de Columnas, una dependencia del Palacio Real. Se trata de la segunda ocasión en que se realiza el mensaje de Navidad desde la sede de la nobleza; dado que la última vez fue en el año 2015, cuando Felipe pronunció su tradicional discurso desde el Salón del Trono.
Durante su undécimo discurso de Navidad televisado, el jefe del Estado ha pedido frenar la escalada de tensiones: "Es necesario que la contienda política, legítima, pero en ocasiones atronadora, no impida escuchar una demanda aún más clamorosa: una demanda de serenidad", afirmó.
Al inicio de su discurso, y como era de esperarse, Felipe VI ha dedicado un párrafo especial a las víctimas del paso de DANA que asoló partes del este y sur del país, en especial en la Comunidad Valenciana, hace casi dos meses.
"Las personas que perdieron la vida y los desaparecidos merecen todo nuestro respeto y no debemos olvidar nunca el dolor y la tristeza que han dejado en sus familias. "Todos deberíamos poder sacar las enseñanzas necesarias que nos fortalezcan como sociedad y nos hagan crecer", reflexionó.
Durante su discurso, el Rey valoró que "el consenso en torno a lo esencial" debe servir de marco desde el que "abordar los asuntos que nos preocupan y que nos afectan en modos diferentes a nuestra vida colectiva". Entre esas cuestiones, se refirió a "la creciente inestabilidad internacional, el clima en el que se desarrolla con frecuencia nuestro debate público, las dificultades en el acceso a la vivienda o la gestión de la inmigración".
"La manera en la que seamos capaces de abordar la inmigración dirá mucho en el futuro sobre nuestros principios y la calidad de nuestra democracia", comentó el Rey.
Como es costumbre en los discursos tradicionales de los monarcas españoles, Felipe VI utilizó el resto de las lenguas cooficiales del Estado para despedir su mensaje anual.