Escena espantosa: degolló a su hijo de 11 años y rodeó el cuerpo con souvenirs
El espeluznante suceso ocurrió luego de un viaje, justo cuando la madre debía devolver al menor a su padre, según los términos de su acuerdo de custodia.
California está conmocionada por un brutal crimen que ha dejado a la comunidad sin palabras. Saritha Ramaraju, de 48 años, fue arrestada tras confesar que degolló a su hijo de 11 años en una habitación de hotel en Santa Ana.
El espeluznante suceso ocurrió luego de un viaje de tres días a Disneylandia, justo cuando la madre debía devolver al menor a su padre, según los términos de su acuerdo de custodia.
Un llamado al 911 y una escena aterradora
La propia Ramaraju llamó a emergencias a las 9.10 a.m. para confesar el asesinato y manifestar su intención de quitarse la vida mediante una sobredosis de pastillas. Cuando la Policía llegó al hotel La Quinta Inn & Suites, se encontró con una escena aterradora: el pequeño Yatin Ramaraju yacía en una cama, degollado, rodeado de recuerdos de Disneylandia y un charco de sangre.
Los agentes también encontraron un cuchillo de cocina de gran tamaño, que la mujer había comprado el día anterior. El fiscal de distrito del condado de Orange informó que el asesinato habría ocurrido varias horas antes de la llamada de Ramaraju.
Un destino trágico y un mensaje contundente
El menor fue declarado muerto en el lugar, mientras que Ramaraju fue trasladada a un hospital para recibir tratamiento antes de ser puesta bajo custodia policial el jueves. Ahora, enfrenta cargos que podrían llevarla a una condena de entre 26 años de prisión y cadena perpetua.
El fiscal Todd Spitzer, con un mensaje contundente, lamentó el crimen: "La vida de un niño no debería depender de la balanza entre dos padres cuya ira mutua supera el amor que sienten por su hijo. La ira puede hacerte olvidar a quién amas y cuál es tu responsabilidad".
Spitzer agregó: "El lugar más seguro para un niño deben ser los brazos de sus padres. En lugar de abrazar a su hijo con amor, le cortó la garganta y, en el más cruel giro del destino, lo apartó del mismo mundo al que lo había traído".
Este desgarrador crimen deja una huella imborrable y reabre el debate sobre la seguridad de los niños en medio de disputas de custodia.