Crece la extensa fila de miles de fieles que llegan a la Basílica de San Pedro para dar el último adiós al Papa Francisco, ya pasadas las tres de la mañana, hora itálica, en Roma, en el primero de tres días de exposición abierta del féretro antes de las ceremonias funerarias centrales del próximo sábado.
La procesión para ingresar a la basílica vaticana está marcada por un estricto protocolo de seguridad y controlado por efectivos policiales y la Protección Civil, esta última dependiente de la vigilancia interna de la Santa Sede.
Se especula que la nave central de la Basílica, con el cuerpo del pontífice, permanecerá abierta toda la noche o hasta que todos los asistentes a la instancia de velación puedan despedirlo.
Desde que se abrió la capilla ardiente a las 11:00 horas locales (6 de la mañana de Argentina) hasta las 19:30, voluntarios del Vaticano habían contabilizado 19.430 personas. Francisco reposa dentro de un féretro de madera a los pies del célebre baldaquino de Bernini.
Basílica abierta hasta la tarde del viernes
El Vaticano programó tres días para facilitarle a los fieles poder presentar sus respetos ante el 'cuerpo presente' del pontífice. En este sentido, el portavoz de la Santa Sede, Matteo Bruni, ha adelantado que están "preparados" para dejar la basílica abierta más allá del horario de protocolo.
La capilla ardiente terminará, tentativamente, el próximo viernes 25 a las 19:00 horas locales. Acto seguido, se procederá al cierre del féretro.
El sábado, tras la consecución de la ceremonia funeraria multitudinaria, el cuerpo del papa argentino será llevado a la basílica romana de Santa María La Mayor para ser enterrado en una capilla anexa a la nave central, tal y como el pontífice argentino dispuso para su descanso final por ser muy devoto de la Virgen 'Salus populi romani' (Protectora del Pueblo Romano).
El primer vicario latinoamericano yace en un sencillo ataúd abierto con interior recubierto de zinc, llevando su inseparable rosario entre las manos y casulla roja. Su cuerpo no se depositó en un catafalco, a diferencia de sus antecesores, por pedido expreso del jesuita argentino.
Dirigiéndose en silencio y oración, hacia el cuerpo de Francisco, prosigue la interminable fila, frente al monumental baldaquino barroco de la iglesia más grande de la fe católica.