La fuerza aérea israelí volvió a lanzar intensos bombardeos, este lunes 21 de octubre, en el suburbio sur de Beirut y anunció que golpeó unos 300 objetivos de Hezbolláh, a lo largo de una operación de 24 horas en territorio libanés, y en lo que se considera una guerra en franco ascenso, sobre la cual, Estados Unidos instó a poner fin "lo antes posible".
Fuentes castrenses del Gobierno de Netanyahu afirmaron que el grupo terrorista chiita disparó, este lunes, unos 170 proyectiles hacia Israel y, en este sentido, la milicia proiraní dijo haber atacado una base israelí de inteligencia cerca de Tel Aviv.
De acuerdo con medios locales libaneses, los bombardeos se han concentrado en zonas del sur de la capital, Beirut, como Haret Hreik, Al-Ruwais y Al-Ghobeiry; además de una zona cercana al Aeropuerto Internacional de la ciudad, incluso se resaltó que uno de los vuelos de Middle East Airlines se vio obligado a aterrizar en una pista alterna, tras el inicio de la incursión israelí.
El portavoz en árabe del Ejército de Israel, Avichay Adraee, en un mensaje publicado en la red social X, había advertido con pocas horas de anticipación: "Si se encuentran cerca de las instalaciones de Hezbolláh y de lugares de interés de Hezbolláh, el Ejército operará contra ellas en breve", aseguró.
El antedicho vocero solicitó a los residentes de la zona que se alejen al menos 500 metros del lugar indicado, que fue identificado en rojo en una foto aérea.
En este contexto, El ministerio de Salud libanés reporto la muerte de cuatro personas y 24 más resultaron heridas cerca al hospital Rafik Hariri, uno de los centros de salud gubernamentales más importantes del país.
Rescatistas que trabajarían bajo la égida de Hezbolláh indicaron a agencias internacionales que otras tres personas murieron en el barrio de Ouzai y que estaban buscando supervivientes entre los escombros.
"No dejaron margen para que la gente pudiera escapar. El ataque se produjo poco después de la advertencia", declaró uno de los socorristas.
