Alexandr Pichushkin, conocido como el Maníaco del Martillo, o El asesino del tablero de ajedrez, fue condenado en 2007 a cadena perpetua por acabar con la vida de 48 personas, pero ahora estaría dispuesto a confesar otros once asesinatos, según un comunicado del departamento de prensa del Servicio Penitenciario ruso (FSIN).
"Pichushkin expresó su disposición a confesar la comisión de otros once asesinatos de hombres y mujeres en el distrito de Bútovo Norte de Moscú", indicó el FSIN, citado por la agencia rusa TASS.
Casi 60 muertes y podrían ser más
De confirmarse estos horrendos crímenes, Pichushkin, con 59 hechos, se convertiría en el segundo asesino en serie de Rusia registrado hasta ahora, por detrás de Mijaíl Popkov, un expolicía que fue condenado por 78 asesinatos.
Según publicó este sábado El Mundo, de España, las informaciones sobre la implicación del asesino serial, famoso por atacar a sus víctimas con un martillo, "se obtuvieron gracias a la cooperación de la dirección de operaciones del FSIN y la dirección principal de Investigaciones Criminales del Ministerio de Interior de Rusia".
El Maníaco del Martillo fue detenido en 2006 y condenado a cadena perpetua un año después tras haber sido hallado culpable de asesinar a 48 personas a partir de 1992 y llevar a cabo tres intentos de asesinato.
El asesino cobró sus primeras víctimas en 1992 y continuó asesinando hasta su detención. Según los investigadores, su intención era cometer un total de 64 asesinatos, el mismo número que casillas que tiene un tablero de ajedrez.
Pero aunque los familiares de las víctimas pidieron que se le aplicara la pena de muerte, los jueces no accedieron, dado que Rusia adoptó una moratoria sobre la pena capital en 1996 al ingresar en el Consejo de Europa.
Quién es y por qué mataba
Pichushkin, quien ahora tiene 50 años, era un antiguo empleado de un supermercado al que le gustaba jugar a las damas, y tras cometer los crímenes jamás se arrepintió. La Justicia rusa dictaminó que tendría que someterse a un tratamiento psiquiátrico forzoso pese a que estaba en pleno uso de sus facultades mentales cuando cometió los asesinatos.
El asesino cometió la mayoría de sus crímenes con la ayuda de un martillo, con el que golpeaba a sus víctimas hasta que dejaban de dar señales de vida y después las arrojaba a los pozos de alcantarillado.
Según confesó en el juicio, elegía en su mayoría, a personas sin hogar, alcohólicos y ancianos en los alrededores del parque Bitsevsky, una amplia zona verde en el sur de Moscú.
"Si no me hubieran pillado, nunca habría parado. Nunca. Salvaron la vida de muchas personas", declaró el homicida durante el proceso sin mostrar ningún arrependimiento.
Pichushkin está está recluido en la actualidad en la misma cárcel de alta seguridad en el Ártico ruso en la que falleció en febrero del año pasado el líder opositor ruso Alexéi Navalni.

