El Gobierno de Canadá advirtió, este viernes, que su capacidad para recepcionar refugiados e inmigrantes procedentes de EE.UU. es "limitada", en el marco donde el presidente Donald Trump empezó una cruzada para expulsar a cientos de miles de extranjeros indocumentados y denegar las solicitudes de asilo.
El ministro de Inmigración canadiense, Marc Miller, declaró a los medios de comunicación que el país seguirá siendo "un país humanitario".
"Tenemos una capacidad limitada para acoger a personas de forma adecuada", explicó el funcionario del Gobierno de Ottawa para añadir después: "Seguiremos haciendo nuestro trabajo como país que tiene corazón y se preocupa en asentar a gente que está huyendo de guerras".
Miller, detallando la llegada de ciudadanos procedentes de países considerados aliados, cifró en 300.000 los ucranianos que Canadá ha albergado desde la incursión rusa en el país europeo y en 50.000 los afganos que han llegado desde que los talibanes se hicieron con el poder en Afganistán en 2021.
Poco después de asumir, Trump firmó una orden ejecutiva que considera el programa de admisión de refugiados de EE.UU. "perjudicial para los intereses" del país y ordenó su suspensión a partir del lunes 27 de enero.
Menos de 48 horas después, la nueva administración republicana canceló los vuelos de unos 10.000 refugiados que ya habían recibido el visto bueno para ser asilados en Estados Unidos.
Este viernes, las autoridades estadounidenses iniciaron las frecuencias de vuelos militares para la deportación de inmigrantes a Guatemala, un gesto que la Casa Blanca calificó como un mensaje para los migrantes "ilegales", también llamados irregulares.
