El régimen de Maduro redobló sus denuncias de ataques planeados contra legaciones diplomáticas de Venezuela en cinco países, atribuyéndole la responsabilidad a grupos vinculados al líder opositor Edmundo González Urrutia, sin presentar evidencias al respecto.
En este sentido, el Palacio de Miraflores exigió investigaciones rápidas y protección diplomática según la Convención de Viena. Asimismo, se dijo que se usaron "bombas incendiarias" en la agresión a uno de los edificios.
Nicolás Maduro detalló que las sedes de los consulados generales en Lisboa (Portugal), Frankfurt (Alemania), Medellín (Colombia), Vigo (España) y San José (Costa Rica), fueron los blancos elegidos. Según el Gobierno chavista, los ataques fueron coordinados por los "comanditos del fascismo", haciendo una asociación directa con los grupos políticos que respaldan la posición del reconocido presidente electo para gran parte de la comunidad internacional, Edmundo González Urrutia.
El canciller de Relaciones Exteriores, Yván Gil, declaró: "En una acción coordinada por los comanditos del fascismo desquiciado, varias sedes de nuestros consulados han sido atacadas por extremistas que hacen el mismo daño a nuestras sedes diplomáticas que quieren hacerle a nuestra amada patria bolivariana". Asimismo, exigió a las autoridades de los países involucrados investigaciones inmediatas para dar con los perpetradores y protección para las instalaciones consulares, tal como establece la Convención de Viena.
Como parte de sus declaraciones, Gil señaló: "El odio fascista inoculado, estimulado y protegido por años en el exterior, es la principal causa de estas agresiones", y compartió capturas de pintadas en las fachadas de los consulados y una imagen de González Urrutia con una banda presidencial, enarbolada con los colores de la bandera venezolana. A su vez, denunció un ataque con "bombas incendiarias" en el consulado de Lisboa, agradeciendo la rápida intervención de las autoridades del Gobierno portugués.

