El sistema de transporte ferroviario alemán, venerado por su precisión, comodidad y eficiencia, atraviesa su peor crisis de puntualidad e infraestructura en más de 20 años. Según el relevamiento de Deutsche Bahn (DB), solo el 62.5 % de los trenes de larga distancia ICE e IC llegaron "a tiempo" en 2024, teniendo en cuenta el margen de tolerancia de seis minutos establecido bajo normativa.
El porcentaje marca el punto más bajo desde que se tienen registros detallados, en 2004, en contraposición con el nivel de puntualidad más alto, establecido en un 84.3 %.
El contraste es notable respecto al transporte de corta distancia, que mantiene un rendimiento marcadamente superior: el 90.3 % de estos trenes cumplieron con los horarios establecidos durante 2024, apenas un ligero descenso desde el 91 % desde el 2023.
El costo de esta crisis no es solo de eficiencia e imagen. Según Richard Lutz, director ejecutivo de Deutsche Bahn, los pagos por compensaciones a pasajeros alcanzaron "cientos de millones de euros", solo en 2024. La empresa intenta sanear la situación con una inversión récord, de casi 17 mil millones de euros, en infraestructura a lo largo de los últimos 12 meses.
A pesar de los esfuerzos ejecutivos, se destacó que la recuperación no será inmediata. La compañía se ha fijado el objetivo de alcanzar una puntualidad del 75-80 % para finales de 2027, aunque los directivos advierten que las mejoras serán graduales.
Entre tanto, los usuarios deberán armarse de tolerancia, dado que la crucial línea Berlín-Hamburgo permanecerá cerrada durante nueve meses por sus trabajos de renovación, lo que extiende los tiempos de viaje en los ramales alternativos en al menos 45 minutos.