Donde antes había casas y un campo de fútbol. "El océano lo destruyó todo", afirman los habitantes de la isla de Nyangai, cerca de la costa de la pequeña República de Sierra Leona. En solo cinco años, gran parte de este territorio fue tragado por el aumento del nivel del mar, un fenómeno directamente asociado, para muchos, con el Cambio Climático que afecta a casi todo el planeta.
La isla de Nyangai tenía registrada una población de 1000 habitantes hace una década, aunque hoy día, se calcula, solo quedan unos 300. Muchos de sus pobladores tuvieron que abandonar el territorio de ultramar por las constantes inundaciones, que ya han consumido más del 65% de la superficie isleña, acarreando graves pérdidas materiales y personales.
Nyangai, que a simple vista parece un paraíso cercano al trópico del Atlántico, deja entrever el paso catastrófico del mar con cientos de árboles caídos, montículos de sacos de arena distribuidos como improvisadas defensas para detener el avance del mar y cuantiosas viviendas colapsadas. En palabras de sus habitantes: "La isla está siendo engullida pedazo a pedazo".
Según un informe de la Agencia Nacional de Gestión de Catástrofes de Sierra Leona: más de dos millones de habitantes corren riesgo en el país africano, viviendo bajo amenaza directa del aumento del nivel del mar. Los informes señalan a este país como uno de los más vulnerables del mundo frente a la crisis climática.
Los desplazados de Nyangai son considerados por organismos internacionales como los primeros refugiados climáticos de Sierra Leona. A su vez, el agua salada volvió inutilizables los pozos subterráneos y la falta de acceso a provisión potable restringe el acceso a las fuentes de trabajo, imposibilitando a las familias reconstruir sus hogares.
"Es más que una emergencia, es una catástrofe", declaró Jiwoh Abdulai, ministro sierraleonés de Medio Ambiente y Cambio Climático. "Nuestros ciudadanos están siendo afectados por algo de lo que no son responsables".
Todo un archipiélago bajo riesgo
La cercana isla Plantain vive la misma tragedia: un colegio casi fue engullido por el mar, sin embargo, aún funciona con 355 alumnos a pesar del riesgo de colapso. Una mezquita ubicada a escasos metros también corre riesgo de derrumbe.
En este marco, el ambientalista Joseph Rahall, fundador de la organización Green Scenery, calcula que al archipiélago de las Tortugas le quedan entre 10 y 15 años. "El cambio climático no solo borra tierras, sino culturas, tradiciones y medios de vida. Todo desaparece", enfatizó.
