Estados Unidos e Israel bombardean objetivos clave en Irán y crece el temor por un desenlace nuclear
En una operación de gran envergadura, Donald Trump y Benjamin Netanyahu ordenaron ataques estratégicos sobre Teherán. El mandatario estadounidense advirtió que el régimen persa "nunca tendrá un arma nuclear".
El escenario global ha dado un vuelco dramático este sábado. En una acción militar coordinada, las fuerzas de Estados Unidos e Israel iniciaron un bombardeo masivo sobre Irán, alcanzando objetivos estratégicos en Teherán y otras ciudades clave como Isfahán y Karaj. Donald Trump confirmó la intervención a través de sus redes sociales, calificándola como una misión noble para neutralizar la amenaza atómica del régimen islámico.
Un ultimátum al régimen y esperanza para el pueblo
La ofensiva, diseñada para destruir la industria de misiles y las capacidades navales persas, impactó cerca de las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Desde Florida, Trump envió un mensaje directo a la ciudadanía local: "La hora de su libertad está cerca", instándolos a tomar el control del gobierno una vez finalice la operación. Según el mandatario, esta representa la única oportunidad en generaciones para recuperar el poder en el país.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. La Guardia Revolucionaria confirmó el lanzamiento de una oleada de misiles y drones hacia territorio israelí, mientras que el espacio aéreo en toda la región permanece cerrado. Israel, por su parte, ha decretado el "estado de emergencia especial e inmediato" en todo su territorio ante las explosiones reportadas en Jerusalén y Tel Aviv.
El Ministerio de Defensa israelí justificó la incursión como un ataque preventivo para eliminar peligros inminentes. Sin embargo, la magnitud del bombardeo y la movilización de la flota estadounidense sugieren un conflicto de guerra abierta con consecuencias impredecibles para el tablero geopolítico y el mercado energético mundial.