El primer ministro, en retirada, de Groenlandia, Mute Egede, tildó este lunes de "injerencia extranjera" la visita prevista para esta semana de una delegación oficial estadounidense a la isla autónoma bajo soberanía danesa.
Cabe recordar que, sin descartar el uso de la fuerza, Donald Trump ha reiterado una y otra vez su voluntad de hacerse con el control de este territorio, argumentando razones de seguridad nacional frente a Rusia y China.
El presidente republicano, afirmó este lunes, que el envío de la delegación no debe ser interpretada como una provocación, aunque reiteró su deseo de que el pueblo groenlandés se incorpore a la confederación estadounidense. "Esto es amabilidad, no provocación", dijo el magnate al finalizar una reunión de gabinete, insistiendo en que la visita surgió por invitación del Gobierno isleño.
"Hemos sido invitados, y realmente les gusta la idea, porque han estado de alguna forma abandonados", señaló Trump. "Y creo que Groenlandia será algo que tal vez esté en nuestro futuro. Creo que es importante. Es importante desde el punto de vista de la seguridad internacional", agregó.
Visita de Usha Vance
La Casa Blanca anunció, ayer domingo, que la esposa del vicepresidente JD Vance, Usha Vance, hará una visita oficial a Groenlandia del jueves al sábado próximo para asistir, entre otras actividades, a una carrera nacional de perros de trineo.
También, serían parte de la delegación el consejero de seguridad nacional estadounidense, Mike Waltz, y el secretario de Energía, Chris Wright, según la prensa estadounidense.
El arribo norteamericano se produce en un momento gubernamental álgido para Groenlandia, en plenas negociaciones parlamentarias para formar una coalición de gobierno.
"Nuestra integridad y nuestra democracia deben ser respetadas sin ninguna injerencia extranjera", escribió el lunes el primer ministro, Mute Egede, en su cuenta oficial de Facebook.
"Se informó claramente a los estadounidenses que solo podrá haber reuniones una vez que entre en funciones un nuevo gobierno", dijo Egede.
La isla ártica está recubierta en un 80% de hielo y cuenta con escueta población de 57.000 habitantes, aunque posee una enorme reserva de hidrocarburos e importantes minerales.