Nahuel Agustín Gallo, detenido en Venezuela hace 380 días, sufre de violencia psicológica según denunció María, su esposa. En el penal Rodeo I, personal de custodia amenaza a presos con la muerte ante acciones de países externos.
La denuncia indica que los detenidos funcionan como "piezas de presión". Los organismos de derechos humanos postergan respuestas, mientras los familiares enfrentan incertidumbre y falta de comunicación. En estas horas, María gestiona apoyo en la Cancillería para detener abusos contra garantías básicas en un marco de vulnerabilidad. Gallo permanece sin contacto con su familia desde el inicio de la detención.