En un impactante discurso desde Trieste, el papa Francisco alertó sobre la crítica situación de la democracia en el mundo actual. El Sumo Pontífice comparó la crisis democrática con un corazón "infartado", y llamó a la responsabilidad y participación de todos para construir un futuro mejor.
La crisis del corazón democrático
Para Francisco, cada vez que alguien es marginado, todo el cuerpo social sufre. La cultura del descarte, que excluye a los más vulnerables, es una enfermedad que afecta la esencia misma de la democracia.
Responsabilidad y participación ciudadana
El Papa hizo un llamado a la responsabilidad de todos para "construir algo de bueno en nuestro tiempo". La participación ciudadana, según él, no se improvisa, debe ser adiestrada y crítica frente a las tentaciones ideológicas y populistas. La indiferencia, afirmó, es el cáncer de la democracia.
Trieste: puerta abierta a los migrantes
En la ciudad de Trieste, ubicada entre Europa occidental y los Balcanes, el Papa destacó la importancia de conjugar apertura y estabilidad. Trieste es una "puerta abierta a los migrantes", un lugar donde se encuentran personas diversas.
En su despedida, el Papa enfatizó la necesidad de estar juntos, sin miedo, y de respetar los valores humanos y cristianos. La dignidad humana, concluyó, no es negociable.
