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Cumbre Milei-Macron: la tirantez Mercosur-UE y las garantías para más inversiones

El mandatario francés llega a la París de Sudamérica, con interrogantes sobre la visión climática y las reformas internas del libertario, mientras, desde Casa Rosada, le piden una billetera más temeraria.

Por Ulises Addamo

Ambos mandatarios buscan dinamizar los lazos bilaterales, pero hay trabas multilaterales y de visión política que deben conciliarse.

El titular del Elíseo, Emmanuel Macron, estaría arribando a la República Argentina mañana sábado 16 de noviembre a las 15 horas, según la agenda dada a conocer, con el objetivo central de reunirse con el presidente Javier Milei. El mandatario francés llegará acompañado de una comitiva de 30 funcionarios y estaría partiendo del país el domingo 17 a las 14 horas con destino a Río de Janeiro, donde el lunes comenzará la Cumbre de Líderes del G20

La cita entre ambos ejecutivos está pautada desde fines de octubre, tras un encuentro entre la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la primera dama de la política francesa, Brigitte Macron, en París. Cabe recordar, que este encuentro se enmarca en una serie de reuniones de alto nivel, a nivel bilateral y multilateral, que el presidente argentino tiene en agenda hasta fin de año, tal es el caso de su participación actual en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Mar-a-Lago, Florida, donde se encontró con el próximo jefe de Estado estadounidense, Donald Trump. Así también, la asistencia a la Cumbre de líderes del G20, como el encuentro, el próximo 19 de noviembre, con la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni.

En un marco de protestas de sindicatos del sector agrícola del viejo continente, la visita de Macron se suscita en un contexto de tensiones entre el Mercosur y la Unión Europea, con el ánimo de la relación bilateral entre Buenos Aires y París siendo un punto a observar, en las negociaciones del acuerdo entre bloques

Las mayores diferencias recaen en políticas comerciales proteccionistas, desde el lado europeo, y ambientales, en lo que respecta a los socios sudamericanos.

Varias naciones europeas siguen insistiendo en sus preocupaciones sobre el impacto ambiental de la deforestación en Brasil y, ahora, Bolivia. Así también, toman relevancia los desacuerdos sobre normas fitosanitarias de importación, respecto al uso de pesticidas en los cultivos y alteraciones genéticas en la crianza de ganado.

Por el lado europeo, los subsidios agrícolas son un tema candente dentro de la Política Agraria Común (PAC), dado que han generado un mercado de consumo intrabloque proteccionista, encabezado por Francia y, secundado, por Polonia, Austria y Países Bajos, mostrando un fuerte rechazo a cualquier iniciativa aperturista que los ponga en situación de competencia abierta frente al sector agroindustrial brasileño-argentino, altamente tecnificado.

La intempestiva salida, bajo orden expresa de Milei, de la delegación argentina presente en la COP29 de Azerbaiyán, tendiente a mitigar el Cambio Climático, obedeciendo a la impronta de no adhesión al Pacto del Futuro y sus compromisos con el Medio Ambiente, arroja más incertidumbre a los intentos de avanzar en el acuerdo entre bloques y será una consulta de Macron a su par argentino en la cita de este fin de semana.

De todas formas, desde el entorno de ambos mandatarios se esgrime que las conversaciones de fondo girarán en torno a adoptar mecanismos conjuntos para aumentar las inversiones francesas en suelo argentino. A tal fin, el líder europeo y su comitiva evaluarán en detalle los argumentos libertarios de las reformas fiscales y monetarias que garanticen a las empresas galas un rédito a largo plazo, si decidieran apostar por aumentar su participación en estas latitudes.