Un nuevo corte eléctrico masivo sacudió Europa, esta vez en la ciudad neerlandesa de Enschede, situada cerca de la frontera con Alemania. El hecho ocurrió el miércoles 30 de abril de 2025 a las 11:02 hora local, afectando a más de 20.000 hogares.
Causa: error humano durante tareas de mantenimiento
Según informó la empresa de energía Enexis, el apagón fue provocado por una explosión en una subestación eléctrica, ocasionada por una falla humana durante labores de rutina. Como resultado, un técnico resultó herido y debió ser hospitalizado.
Consecuencias inmediatas: caos urbano y riesgo para personas vulnerables
El corte de luz tuvo un fuerte impacto en el funcionamiento de la ciudad. Entre los efectos registrados se destacan:
- Semáforos inactivos, generando problemas de tránsito.
- Trenes detenidos y barreras ferroviarias bloqueadas.
- Negocios cerrados ante la falta de electricidad.
- Personas atrapadas en ascensores, incluso en residencias de adultos mayores.
Si bien el hospital local no se vio afectado, los servicios de emergencia actuaron rápidamente para asistir a quienes quedaron aislados o en situación de riesgo.
Sin relación con el apagón reciente en la Península Ibérica
Las autoridades locales aclararon que este evento no está vinculado al apagón que afectó días antes a España, Portugal y parte de Francia, a pesar de la cercanía temporal entre ambos episodios.
Una red eléctrica bajo presión: el dilema energético neerlandés
Más allá de este incidente puntual, la crisis energética en Países Bajos parece profundizarse. La empresa Stedin, principal operadora eléctrica del país, alertó al gobierno sobre el estrés creciente de la red, principalmente debido al auge de vehículos eléctricos.
Muchos ciudadanos cargan sus autos en horarios pico —entre las 17:00 y las 20:00—, lo que genera sobrecargas frecuentes. Entre las medidas en evaluación se mencionan:
- Desconectar cargadores públicos en horas críticas.
- Aumentar las tarifas en franjas de alta demanda.
¿Un síntoma de algo mayor?
Este nuevo apagón reaviva el debate sobre la capacidad de las infraestructuras europeas para sostener la transición energética. La creciente demanda de energía, combinada con fallas humanas y falta de inversión en redes, podría estar marcando el inicio de una etapa de mayor inestabilidad eléctrica en la región.
