Sin Verso
Irán enfrenta una tormenta perfecta que combina una inflación galopante, llevando a que un dólar supere el millón de riales, junto a una crisis de servicios básicos sin precedentes. Según el analista Gabriel Ben-Tasgal, la capital, Teherán, está colapsada por el crecimiento demográfico, sufriendo cortes críticos de agua y energía.
Este deterioro estructural, sumado al aislamiento internacional, ha llevado a la población a una revuelta que el régimen solo logra contener mediante la represión directa.
En este sentido, la vulnerabilidad es tal que incluso la falta de recursos para brindar servicios esenciales evidencia un Estado quebrado, marcando un punto de no retorno para la estabilidad de la nación de Medio Oriente.
