El viceministro de Relaciones Exteriores del régimen norcoreano, Kim Son Gyong, afirmó, este lunes, en un atípico discurso ante la 80º Asamblea General de la ONU que Corea del Norte nunca renunciará a su derecho a ser una potencia nuclear. En este sentido, la afirmación sigue la estrategia de diplomacia atómica planteada por Pyongyang en 2022, cuando declaró que su condición nuclear era "irreversible" e incluso la consagró al año siguiente en su Constitución.
La soberanía nuclear como ley máxima nacional
Kim Son Gyong fue enfático al señalar que "la imposición de la 'desnuclearización' a Corea del Norte equivale a pedirle que renuncie a su soberanía y a su derecho a existir". Así también, el viceministro insistió: "Nunca renunciaremos a la energía nuclear, que es nuestra ley nacional, nuestra política nacional y nuestro poder soberano, así como nuestro derecho a existir".
Corea del Norte ha llevado a cabo un total de seis ensayos nucleares, entre 2006 y 2017, y ha continuado desarrollando su arsenal de misiles balísticos a pesar de las severas sanciones internacionales. Según el viceministro, las armas atómicas de su país son las que permiten "el equilibrio de poderes en la península de Corea" y "garantizar una paz duradera" en esa región.
En un gesto de acercamiento con Washington, el líder norcoreano, Kim Jong Un, se mostró dispuesto, la semana pasada, a retomar el diálogo con Estados Unidos, siempre y cuando la potencia norteamericana renuncie a la idea de privar al país de su arsenal nuclear.
Mientras tanto, el nuevo presidente surcoreano, Lee Jae-myung, instó en las Naciones Unidas a reconstruir la confianza con su rival del norte y poner fin al "círculo vicioso de las tensiones militares".