El Canal de Panamá se convirtió en el epicentro de una guerra comercial. Tras años de avance chino en la administración de puertos estratégicos, Estados Unidos recuperó terreno mediante presiones diplomáticas que ya generan fuertes cruces entre las potencias.
Para el empresario pyme, este conflicto no es ajeno: el control de esta vía interoceánica define costos logísticos y la fluidez del comercio global. Mientras China advierte sobre una "persecución" a sus inversiones, el Gobierno panameño se encuentra en medio de una encrucijada geopolítica que afecta directamente el paso de mercancías hacia el Atlántico.
La tensión escaló luego de que empresas vinculadas a Beijing perdieran concesiones clave. El desafío para la región es mantener la neutralidad del Canal sin quedar atrapada en la grieta de las superpotencias, en un escenario donde la seguridad nacional y los negocios se mezclan peligrosamente.