El Papa Francisco ha mostrado una mejoría tras la crisis respiratoria que sufrió el viernes, y "pasó una noche tranquila", según informó el Vaticano.
A pesar del susto que generó su empeoramiento repentino, se confirmó que el broncoespasmo no afectó a otros órganos, lo que brinda un panorama más alentador sobre su estado de salud.
Una crisis que generó preocupación
Según reportes de medios italianos, el Papa no ha presentado nuevas complicaciones después del episodio del viernes, que llevó a un deterioro abrupto de su cuadro respiratorio.
Fuentes vaticanas aseguraron que la crisis fue controlada y que, aunque su condición sigue siendo delicada, no ha habido un impacto en otros órganos.
Rutina matutina y pronóstico reservado
Tras superar la crisis, el Pontífice desayunó con normalidad, tomó café y leyó los periódicos, según informaron desde la Santa Sede.
Sin embargo, su estado de salud sigue siendo complejo y su evolución es incierta, por lo que el pronóstico continúa reservado.
Decimosexto día de internación en el hospital Gemelli
Francisco continúa internado en el hospital Gemelli de Roma, donde ya lleva 16 días bajo observación médica. La crisis del viernes generó inquietud en su entorno y entre los fieles, aunque los informes oficiales insisten en que se mantiene estable y en reposo.
Mientras tanto, se espera una actualización sobre su evolución en las próximas horas.
