Fabricantes chinos han inundado TikTok con contenido viral para consumidores estadounidenses, ofreciendo productos más baratos y de lujo. En consecuencia, la oferta en redes sociales pone en aprietos al consumo interno de Estados Unidos en el inicio de la guerra arancelaria lanzada por Donald Trump.
Los proveedores chinos están instando a los usuarios a burlar los aranceles del 145% del presidente de EEUU a Beijing, comprando directamente en sus fábricas. Incluso los norteamericanos entendieron el mensaje y por miedo acuden en masa a las aplicaciones chinas para comprar productos a precios más baratos.
La empresa Sensor Tower, especializada en datos sobre la economía digital y aplicaciones móviles, reveló que DHgate (plataforma de comercio electrónico de China) ascendió al segundo puesto en el ranking de apps gratuitas de la Apple Store en Estados Unidos.
Lo que comenzó como una guerra arancelaria, ahora es una batalla por la narrativa. Las redes sociales y el comercio digital amenazan la sostenibilidad de las principales vidrieras comerciales de Estados Unidos.
El cambio de etiqueta que pone en tensión al mundo
Una leyenda familiar para los consumidores es "Made in China", que indica que un producto fue fabricado por la industria china. Sin embargo, con la ayuda de las redes sociales, esta podría transformarse en "Comprado en China".
El cambio marcaría un antes y un después en la economía de Estados Unidos y del mundo. Los proveedores chinos aseguran estar un paso adelante del sistema comercial tradicional, porque ya no dependen de distribuidores para llegar al consumidor final.
En uno de los videos virales, influencers chinos se graban frente a fábricas que, según dicen, producen las mallas de yoga de Lululemon por menos de 6 dólares. Las mismas que se venden por más de 100 dólares en tiendas oficiales.
"En TikTok se ha desencadenado una sospechosa actividad de fabricantes chinos que exponen a marcas europeas y americanas", escribió el responsable de marketing online de Worten España, Fernando Siles.
