Un reciente informe del instituto de investigación AidData, con sede en Virginia, ha confirmado que China es actualmente el mayor acreedor en el orden global,. A través de su programa insignia de infraestructura, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, Pekín ha acumulado más de un billón de dólares en bonos y ha logrado igualar, y en muchos casos superar, la influencia diplomática y estratégica de los Estados Unidos.
Cifras que desafían las estimaciones previas
El estudio, que tomó tres años y analizó 30.000 proyectos en 217 países y territorios, reveló que la cartera global de préstamos de China alcanza los 2,1 billones de dólares. Esta cifra es entre dos y cuatro veces mayor que las estimaciones que se tenían anteriormente.
Un dato sorprendente que desafía las suposiciones tradicionales es que el crédito chino no se limita a países en desarrollo. De hecho, el 76% de estos préstamos se otorgaron a países de ingresos altos y medianos altos.
Principales receptores de la deuda china
Contrario a la narrativa de la "trampa de la deuda" en países pobres, la lista de los principales deudores incluye a potencias de primer nivel:
• Estados Unidos: Lidera la lista con 202.000 millones de dólares vinculados al Estado chino en 2.500 proyectos.
• Rusia: Ocupa el segundo lugar con 172.000 millones de dólares.
• Australia: Se ubica en el tercer puesto con 130.000 millones de dólares.
• Venezuela y Pakistán: Siguen en el ranking con 105.700 y 75.600 millones de dólares, respectivamente.
Dado que China no suele divulgar datos oficiales a los sistemas internacionales de monitoreo, AidData tuvo que compilar esta información utilizando contratos, registros de subvenciones y acuerdos de reestructuración de deuda.
¿Ayuda o dependencia?
Brad Parks, director ejecutivo de AidData, calificó el hallazgo como "extraordinario", señalando la ironía de que Estados Unidos lidere la lista tras una década advirtiendo a otros países sobre el peligro de endeudarse con China.
Por su parte, desde la Academia China de Ciencias Sociales, Yang Baorong argumentó que el financiamiento de su país busca facilitar la autosuficiencia y el desarrollo de infraestructura, negando que el objetivo sea crear dependencia.
En definitiva, los autores del informe consideran que China se ha convertido en un "nuevo referente mundial" que está reescribiendo las normas del crédito y la ayuda internacional.

