Al menos 106 personas murieron y más de 170 resultaron heridas tras un terremoto de magnitud 6,8, con una profundidad de 10 kilómetros, que hizo temblar este martes al distrito de Dingri, en la ciudad de Xigaze, región autónoma de Xizang, en el suroeste de China.
El pedido presidencial
El terremoto tuvo epicentro en el poblado de Tsogo, donde viven unas 6.900 personas en un radio de 20 kilómetros, en esa zona hay unas 27 aldeas y el presidente Xi Jinping ordenó que se realicen todos los esfuerzos necesarios para salvar vidas y minimizar las víctimas mortales. También pidió prevenir desastres secundarios y reubicar adecuadamente a los residentes afectados.
"Es esencial fortalecer el monitoreo y la alerta temprana de terremotos, asignar rápidamente suministros de emergencia, acelerar la reparación de la infraestructura dañada, asegurar que se satisfagan las necesidades básicas de los residentes y garantizar un invierno seguro y sin frío para todos", expresó Xi Jinping.
Por su parte, el primer ministro Li Qiang, también miembro del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del PCCh, instó a realizar esfuerzos para verificar rápidamente la situación del desastre y la magnitud de las víctimas, organizar operaciones de búsqueda y rescate sin cuartel y minimizar las víctimas.
Li manifestó que debido a que la zona afectada por el terremoto se encuentra en una región de meseta fría, se deben emplear todas las medidas para garantizar el sustento básico de las personas afectadas y ayudarlas a mantenerse calefaccionados durante el invierno.
El vice primer ministro Zhang Guoqing, miembro del Buró Político del Comité Central del PCCh, encabezó un equipo en el lugar del terremoto para guiar los esfuerzos de rescate y socorro.
Con información Noticias Argentinas y El País