Casi un centenar de reclusos palestinos puestos en libertad por Israel llegaron, este jueves, en dos autobuses a la localidad cisjordana de Ramálah, capital del territorio controlado por la ANP, donde les esperaban sus familias, equipos médicos y también cientos de personas para darles la bienvenida provistos de banderas palestinas y del movimiento nacionalista palestino "Fatah".
Los reclusos salieron de las dependencias de la Cruz Roja, responsable de los intercambios, ubicadas muy cerca de la prisión israelí de Ofer rumbo al Centro Recreativo de Ramálah, en un convoy que demoró más de una hora y media en cubrir alrededor de 20 kilómetros, debido a la fuerte presencia de personas en las calles y rutas.
El gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu, liberó en la tercera ronda de intercambio de rehenes por presos, a 110 internos de cárceles israelíes, unos 95 de ellos entregados en la capital cisjordana, poco después de la liberación de 8 rehenes en la Franja de Gaza.
Los equipos médicos esperaban a los exprisioneros con sillas de ruedas para un primer examen físico y psicológico en el centro de recepción de Ramálah, mientras se escuchaban cánticos de "La gente quiere a las brigadas de Al Qasam", en referencia al brazo armado del grupo extremista palestino Hamás y bajo constantes aseveraciones a la conocida invocación "Alá es grande".
En el camino de los dos autobuses, desde la prisión de Ofer hasta Ramálah, se produjeron enfrentamientos esporádicos entre jóvenes palestinos y las fuerzas de seguridad israelíes, las cuales dispararon proyectiles antidisturbios y les lanzaron gases con el fin de que se dispersaran.