El titular de la corona británica, Carlos III, debió suspender sus actividades programadas para este jueves y viernes, después de haber tenido que ser internado transitoriamente para un seguimiento médico en el hospital, como parte de su tratamiento y, considerando, los efectos secundarios de la terapia que lo tiene luchando contra el cáncer.
El Palacio de Buckingham informó, en un comunicado, de que, posteriormente al tratamiento médico que recibió, sufrió efectos secundarios "que requirieron un breve periodo de observación en el hospital".
El monarca, quien fue diagnosticado de un cáncer no especificado en febrero de 2024, tenía como una de sus actividades programadas recibir las credenciales de los embajadores de tres países esta tarde, mientras que el viernes se disponía a participar en cuatro actos públicos en Birmingham (centro de Inglaterra), según fuentes de prensa del palacio.
Agenda reducida del monarca
Tras haberse trasladado en un vehículo al hospital London Clinic, donde ya reviste un programa de tratamiento por su dolencia, Carlos III se halla de nuevo "en buena forma en su residencia", donde "ha continuado su trabajo de oficina, así como con algunas llamadas", programadas con funcionarios de la administración del primer ministro Keir Starmer y personalidades de la política internacional.
Buckingham insiste en que no habrá cambios significativos en la agenda del monarca de los próximos días, aunque referentes médicos dijeron a los medios que es posible una flexibilización de sus actividades para permitirle recuperarse bien en vistas a su próxima visita oficial a Italia, que comienza en solo 10 días.
Pese a la hospitalización repentina de este jueves, el palacio real insiste que se trata de un hecho aislado, aunque contemplado dentro de su terapia oncológica, y que su lucha contra el cáncer sigue mostrando buenos resultados.

