La Policía Federal de Brasil detuvo preventivamente a Jair Bolsonaro este sábado bajo la orden del juez Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal, quien justificó la medida por un "riesgo concreto de fuga". El detonante fue un insólito incidente: el expresidente intentó quemar su tobillera electrónica. Una violación registrada en el dispositivo a las 0.08 horas del sábado indicó un intento de ruptura, lo que el juez consideró una "señal inequívoca de fuga".
"Metí un soldador ahí por curiosidad"
El propio Bolsonaro admitió ante la policía haber manipulado el dispositivo. Según revela un video de la Corte Suprema, el expresidente consultado sobre las marcas de quemadura en el aparato respondió: "Metí un soldador ahí por curiosidad". El dispositivo fue reemplazado rápidamente, pero el incidente fue la principal razón del cambio de régimen de su detención.
Adicionalmente, el juez Moraes consideró que la convocatoria a una vigilia frente a la residencia del expresidente, promovida por su hijo Flávio, buscaba "entorpecer las acciones de fiscalización" y posibilitar una evasión. A pesar de estar inhabilitado políticamente, Bolsonaro conserva una influencia decisiva sobre la base conservadora brasileña , amplificando el impacto político de su arresto. El magistrado ordenó que la detención se ejecutara "sin uso de esposas ni exposición mediática" y se le proporcionara atención médica permanente, dada su delicada salud. Tras el arresto, Bolsonaro permanece en una sala especial, previamente reformada, en la superintendencia de la Policía Federal. La defensa manifestó su "profunda perplejidad" ante la medida, que fundamentan en una vigilia de oraciones

