La candidatura de Evo Morales para la Presidencia de Bolivia, frustrada por los tribunales de ese país que le prohibieron volver a postularse alegando los límites a los mandatos, acabó en unas elecciones controvertidas, disturbios y una huida temporal al exilio del líder del MAS.
Morales es buscado para detenerlo por estar acusado de trata de personas y de haber dejado embarazada a una niña de 15 años cuando era Presidente, y aunque no ha negado las acusaciones ni que engendrara un hijo con ella, su situación ha mermado poco el apoyo que todavía le brindan muchos bolivianos, aunque las encuestas sugieren que su influencia está decayendo.
De ese exilio, y en vísperas de la primera vuelta de los comicios que se celebrarán este domingo, está dirigiendo una especie de campaña fantasma.
El exmandatario boliviano ha instado a sus partidarios a anular su voto en señal de protesta, en un llamamiento que es criticado por sus exaliados políticos de izquierda, que consideran es una estratagema que podría inclinar las elecciones hacia la derecha.
Según todos los sondeos previos, Bolivia girará a la derecha, casi con toda seguridad, en estas elecciones, marcadas por el alto grado de incertidumbre, y en ese sentido los analistas ponen de relieve el malestar social que produce la crisis económica, que indudablemente tendrá un peso clave en el comportamiento electoral.
¿Bolivia gira a la derecha?
Dentro del MAS, el movimiento de izquierda, está la candidatura oficialista, la arcista, a través del exministro de Gobierno Eduardo del Castillo; y la de Andrónico Rodrígez, presidente del Senado y considerado el sucesor natural de Morales, que parece ser la de mayor apoyo y con únicas posibilidades de llegar al menos a una segunda vuelta.
Frente a este MAS fraccionado por internas, está a la cabeza Samuel Doria Medina, un magnate inmobiliario de centroderecha que se presenta por cuarta vez a la carrera presidencial y lidera la mayor coalición opositora, la Alianza Unidad.
En segundo lugar se encuentra otro conservador, Jorge Tuto Quiroga, quien se encuentra en su tercera disputa por la presidencia boliviana, y ocupó brevemente la presidencia entre 2001 y 2002.
Poco interés en un ambiente enrarecido
A pocas horas de la decisión del electorado, en las calles de La Paz se ven pocos carteles con los nombres de los candidatos y solo algunas personas acompañan las caminatas de campaña.
Otra señal es que, de acuerdo a las encuestas, ninguno de los candidatos que pelean por la Presidencia supera el 22% en intención de voto.
En ese escenario, Doria Medina lidera el sondeo con un 21%, seguido de Quiroga con un 20% y el resto de las opciones aparecen cada una con menos del 10%.
El único candidato de izquierda con posibilidades de rozar una segunda vuelta, Rodríguez, aparece recién en el quinto lugar en las encuestas con un 5,5%.
Si esta tendencia se cumple, habría un quiebre en la dinámica política de los últimos veinte años en el país, en las que el partido ganador aseguraba su victoria con una amplia mayoría ya en la primera vuelta.

