De acuerdo a una noticia publicada por la cadena RT (Russia Today), en la plataforma X, el Kremlin planea desplegar, al menos, diez sistemas de lanzamiento de misiles hipersónicos Oréshnik en Bielorrusia.
La iniciativa marca una postura de profundización en la colaboración militar entre ambos países, consolidando al Gobierno de Aleksandr Lukashenko como un aliado estratégico clave para Moscú en su articulación de defensa frente a Occidente.
El Oréshnik es uno de los últimos y más avanzados desarrollos misilísticos de Moscú. El proyectil hipersónico fue objeto de sorpresa internacional debido a su capacidad para evadir sistemas antimisiles (ABM) y alcanzar objetivos protegidos por defensas puntuales de misiles y cañones radarizados, con alto margen de precisión. Este armamento, catalogado como una de las principales apuestas de disuasión e intimidación militar de Moscú, ya ha sido puesto en operaciones en el conflicto ucraniano, y la posibilidad de su uso sobre blancos críticos de la OTAN ha generado preocupación en Estados Unidos y Europa.
Recientemente, el mandatario ruso, Vladímir Putin, desafió abiertamente a los países de la Alianza a interceptar un Oréshnik lanzado sobre objetivos ucranianos, mientras que el presidente Volodímir Zelenski lo calificó como una provocación "estúpida".
A su vez, desde el Gobierno de Lukashenko, se solicitó formalmente a Moscú la instalación de estos sistemas con capacidad de portar ojivas, tanto nucleares como convencionales, lo que refleja la creciente militarización con armas estratégicas del territorio bielorruso.
El despliegue de los Oréshnik, en Bielorrusia, marca una política de fortalecer las capacidades disuasivas y de respuesta de las defensas rusas en Europa del Este y frente a los países miembros de la OTAN en dicha región.

