El mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, y su contendiente correista, Luisa González, cerraron, este jueves, sus campañas electorales en la ciudad de Guayaquil, la capital económica del país, muy disputada en la intención de voto de cara al balotaje presidencial del próximo domingo.
La localidad portuaria es considerada el centro de operaciones de los cárteles del narcotráfico, la cuna de Noboa y bastión del expresidente socialista Rafael Correa, considerado el padrino político de González.
Tras una disputada primera vuelta, en la que Noboa lideró por menos de un punto porcentual, los candidatos apuestan a convencer a los indecisos, de cara al 13 de abril, y en una nación donde el sufragio es obligatorio.
El cierre de Luisa González
Ante miles de simpatizantes en el llamado Centro Porteño de Guayaquil, la abogada de 47 años dio un discurso donde convocó a las mujeres para "dejar atrás estos días oscuros" y les pidió el voto para convertirse en la primera presidenta electa en el país sudamericano.
"En este año y medio, la violencia, la pobreza y el desempleo ha sido más profundo en nosotras las mujeres", aseveró González, quien prometió préstamos de hasta 40.000 dólares con interés de un dígito para las madres solteras, como es el caso de la candidata.
El cierre de Daniel Noboa
Por su parte, en un Arena Fedeguayas abarrotado de seguidores, el presidente dio otro de sus cortos discursos custodiado por una seguridad de militares armados y en compañía de su madre, una legisladora con extensa trayectoria.
"El ecuatoriano no quiere más guerra, quiere esperanza", dijo vestido de jeans y con una camiseta violeta del color de su fuerza política.
Clima de violencia
En un contexto de creciente violencia, donde las estadísticas señalan un asesinato cada hora, entre enero y febrero; el 2025 se perfila como el año más sangriento desde que se tiene registro.
Con solo 37 años, Noboa, es uno de los presidentes más jóvenes del mundo y se vale de las redes sociales como principal plataforma de propaganda política y de difusión de férreas medidas contra la inseguridad.
Luisa González, delfina política del expresidente Rafael Correa, apela a su extensa carrera en la arena política y pondera su perfil de mujer de pueblo que conoce las dificultades del ecuatoriano común, aprovechando esa impronta para criticar el capital millonario de Noboa, hijo del magnate más acaudalado de Ecuador.


