El atacante que abrió fuego contra una iglesia en donde se reunían estudiantes, en Minneapolis, estaba "obsesionado con la idea de matar niños", declararon, este jueves, las autoridades locales que investigan las razones de la matanza en la que murieron dos menores y hubo 18 heridos de diferente gravedad.
El perpetrador disparó a través de las ventanas de la Iglesia de la Anunciación de Minneapolis, del estado de Minnesota, mientras decenas de menores asistían, ayer miércoles, a una misa de apertura de la nueva temporada de clases.
El agresor, de 23 años, identificado como Robin Westman, se suicidó después de cometer el atroz acto, aunque dejó un manifiesto, videos de archivo y cientos de páginas de escritos que los investigadores indagan en busca de posibles cómplices.
"El tirador expresó odio hacia casi todos los grupos imaginables", incluidos mexicanos, cristianos y judíos, dijo el fiscal interino de Minnesota, Joseph Thompson, en declaraciones a la prensa.
El único grupo que el enajenado no odiaba era "los tiradores escolares y asesinos en masa más notorios en la historia de nuestro país", a quienes el perpetrador "idolatraba", explicó Thompson.
Según trascendió, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha reunido pruebas "que demuestran que esto fue un acto de terrorismo interno motivado por una ideología llena de odio", escribió el director de la agencia federal, Kash Patel, en X, este jueves.
Dos niños, de ocho y diez años, murieron en sus pupitres durante el ataque, mientras tanto, el número de niños heridos subió a 15, este jueves, informó el jefe de policía de Minneapolis, Brian O'Hara, en rueda de prensa. También resultaron heridas tres personas de más de 80 años.
Casi 120 disparos realizados por el tirador
La policía, tras revisar el espacio donde se posicionó el tirador para abrir fuego, encontró 116 cartuchos de rifle y tres cartuchos de escopeta desperdigados.